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Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

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San Luis Acatlán

Municipio. Cabecera municipal del mismo nombre.


Glifo

Toponimia, escudo y/o glifo. Es San Luis Acatlán un nombre compuesto: San Luis, en honor al rey de Francia Luis IX (o San Luis), quien gobernó dicho país de 1242 a 1270. El español Pedro de Alvarado lo fundó sobre el pueblo de Acatlán en 1522. Su escudo representa, en la parte superior, un gorro frigio de la libertad montado sobre los colores de la bandera; a los lados, en los remates de los listones, dos trenzas de pichota o camarón; en la parte central, el mapa del municipio con un fondo verde; sobre este mapa figura la montaña, y, debajo y a los lados, un color azul que significa la costa. En la parte superior derecha contiene el glifo de Acatlán, que representa cañas en el agua y simboliza las migraciones indígenas que en diversas épocas arribaron al lugar. Por último, en la base, aparece un ave fénix, símbolo con el que se alude al pueblo que varias veces ha resurgido de sus desgracias.


Escudo

Reseña histórica (cronología). El actual territorio municipal estuvo habitado por grupos mixtecos y tlapanecos desde el Siglo XI, aproximadamente, hasta la Conquista mexica en 1457, cuando gobernaba Moctezuma Ilhuicamina. Consumada la Conquista de México, Cortés inició el dominio sobre los pueblos vencidos; algunos aceptaron la autoridad de los conquistadores, pero muchos otros ofrecieron resistencia. Los mixtecos de Tuxtepec, oponiéndose a ser sometidos, peleaban con sus vecinos de Tehuantepec por haberse declarado vasallos de los hispanos.

Hernán Cortés ordenó a Pedro de Alvarado que sosegara a los rebeldes. Para poder cumplir con la misión, Alvarado permaneció en lo que se denominó la Colonia de Tutepec, misma que fue abandonada, pues los naturales negaron la obediencia a los españoles.

A su regreso a México, pasando por lo que hoy es la Costa Chica, algunos soldados de Alvarado se propusieron explorar la región y ascendieron siguiendo el cauce del río Chiquito (hoy llamado San Luis). Descubrieron el poblado de Acatlán, ubicado en la margen izquierda del río y lo encontraron favorable a sus intereses; durante el trayecto, hallaron algunos granos de oro y tierras aptas para la agricultura y la ganadería, así como un clima agradable y hermosos paisajes naturales.

Alejandro Paucic afirma que su nombre original fue el de Acaxitla, y que es infundada la versión de que tomó el agregado Acatlán por haberse avecindado dos familias de “chiveros” procedentes de Acatlán, Puebla. “… Se trata más bien de una deformación progresiva de su topónimo primigenio: Acaxitla–Acaxitlán–Acatlán”.

Amado González Dávila, en su Síntesis histórica, señala que “… según las relaciones geográficas, fue don Pedro de Alvarado quien en 1522 fundó en el corazón de la provincia de Ayacaxtla la primera villa de españoles. La trazó sobre el pueblo de Acatlán y le puso por nombre San Luis”. Con anuencia del mismo Cortés, se la designó sexto ayuntamiento de la Nueva España.

En aquellas tierras habitaba un grupo de naturales temibles y respetados, aun por los aztecas: los yopes. Se dedicaban a la agricultura, la caza y la pesca. Miguel F. Ortega señala: “… ocupaban un vasto territorio limitado al poniente por el río Papagayo, que en aquella época se llamaba Jiquipila o de los yopes, aloriente por el río Nexpa o de Ayutla, al norte por el río Omitlán, al sur por el océano Pacífico.

“Siempre en lucha contra los mexicas, fueron desplazados por las continuas migraciones que se registraban en su territorio. Buscando sitios más seguros para su supervivencia se establecían en lugares de difícil acceso y de esa manera se dividieron en grupos, el más importante fue el de los tlapanecos que fundaron los pueblos de Cintla, Tepetlapa, Ayutla, Suchitonala, Acatlán y Azoyú”.

De lo anterior se concluye que “Acatlán fue fundado, habitado y defendido por yopi–tlapanecos; que fueron los que encontró Alvarado a su llegada a este lugar”.

“… cuando los yopes vieron de cerca a los españoles y se dieron cuenta de lo que eran capaces –dice Vicente Casarrubias en su obra Rebeliones indígenas en la Nueva España–, se refugiaron en las montañas, desde las cuales conspiraron para hacerles la guerra. En 1531, los yopes de Cuautepec se alzaron contra los indios de Pústula, aliados de los blancos y dieron muerte a algunos españoles; arrasaron al pueblo de Coscotitlán, por la misma razón, y pasaron por las armas a más de 250 indios, en medio de la mayor crueldad y carnicería… que se ha hecho entre indios unos a otros en esta tierra y no dejaron casa que no quemaron y asolaron por todas las partes que llegaron…”

Enterado Hernán Cortés de la situación y el peligro que corrían los fundadores de la villa de San Luis Acatlán,  encargó a Vasco Porcallo que acabara con los yopes. “… Porcallo cumplió ampliamente los deseos del conquistador y actuó con la misma fiereza que los naturales: aniquiló a miles de ellos, desbarató sus reductos y cuando regresó a la Ciudad de México traía consigo dos mil yopes, herrados y repartidos como esclavos entre él y sus soldados”.

Esta etnia fue casi exterminada; los sobrevivientes se refugiaron en las montañas; otros se establecieron en la región de Tlapa o en tierras de los mixtecos de Oaxaca.

En 1531 San Luis Acatlán quedó casi deshabitado, sólo algunos españoles e indios nahuas permanecían en la localidad. Tiempo después llegaron a establecerse indígenas mixtecos que habían sido sometidos. Posteriormente se instalaron algunos yopes que se habían refugiado en las montañas de Tlapa, de donde tomaron el nombre de tlapanecos. En 1532 quedó anexo a la provincia de Jalapa, nombre con que los españoles rebautizaron a Ayacaxtla. En 1591 el virrey Luis de Velasco II ratificó el nombramiento de Villa San Luis.

En 1750 llegaron tres familias indígenas procedentes de Acatlán, Puebla, que se dedicaban al pastoreo de ganado caprino. Tal vez atraídos por la similitud del nombre de este pueblo con el de su procedencia y por las condiciones naturales de la zona para la cría de ganado, se instalaron cerca de la unión de los ríos Grande y Chiquito, junto a las ruinas del antiguo pueblo español. Once años después llegaron los zapotecas, provenientes de Coicoyán, Oaxaca, Francisco Vidal Duarte, en su obra San Luis Acatlán, dice: “Las tres familias que arribaron al lugar eran de apellidos López, Domínguez y González, respectivamente, y hacían un total de 19 personas; las segundas en llegar y asentarse, zapotecas, se apellidaban Chico, Vázquez y Oropeza. Hubo una tercera migración en 1766, compuesta por indígenas nahoas, originarias de Xalpatláhuac, región de la Montaña”.

En 1825 el exceso de lluvia provocó que los ríos se desbordaran y el agua inundara el pueblo, acabando con las casas y sus habitantes; los sobrevivientes se instalaron después en las partes altas del terreno, donde ahora se localiza la cabecera municipal. En 1857 los habitantes fueron atacados por una epidemia de cólera, la que ocasionó la construcción de un nuevo panteón para sepultar a los muertos.

Otro mal exterminó al pueblo en 1926: la encefalitis letárgica o mal del sueño. Enfermedad cuyo origen nunca se investigó. Vidal Duarte señala: “Siete años después… una plaga de millones y millones de voraces animalitos a los que llamaban chapulines y a los que consideraban inofensivos, en minutos acaban con todos los sembradíos y los arbolitos del lugar, los niños y las mujeres lloran, algunos corren a la iglesia y piden perdón a Dios. Los hombres no saben qué hacer, cavan zanjas con pico y pala, luego barren toneladas de los animales y los echan a ellas para sepultarlos con tierra; nada da resultado, la plaga se retira cuando no queda nada que comer en los campos y los sembrados… la gente padece una de las peores hambrunas… A fines de los 30 los ganaderos ven impotentes cómo la fiebre aftosa acaba con sus animales vacunos, los pocos que se salvan son exterminados por el ‘fusil sanitario’ del gobierno… el ganado es incinerado en grandes fosas para acabar con la epidemia y la región es puesta en cuarentena, con la pérdida total de su ganado”. 

El municipio fue constituido como jurisdicción municipal en 1850, durante el régimen del gobierno provisional de Juan Álvarez. En 1883, en el gobierno de Diego Álvarez, tomó el nombre oficial de San Luis de Allende, y se ratificó como cabecera a la población de San Luis Acatlán.


Zócalo de San Luis Acatlán.


Durante la Guerra de Independencia sólo algunos lugares aledaños, como el Cerro Puntudo, fueron escenarios de duros encuentros entre las tropas de Vicente Guerrero y los realistas; sin embargo, los sanluistecos lucharon con arrojo durante aquellos combates.

En la Revolución de 1910 la población sufrió la presencia de tropas tanto del gobierno como zapatistas; varios caudillos de ambas facciones estuvieron acantonados en la cabecera municipal; entre ellos, el teniente Alejandro Casas, el capitán Enrique Gil y otros oficiales como José Ángel Tapia, Atilano Leyva, Francisco Ríos y Simón Cerros, gobiernistas.

El 6 de marzo de 1913 800 antigobiernistas, encabezados por Donaciano Astudillo, Laureano Astudillo y Jesús Navarro, atacaron la población. No obstante que los revolucionarios lograron posesionarse del atrio de la iglesia, cuatro horas después tuvieron que huir, pues fueron derrotados por el teniente Casas. Allí murieron los revolucionarios Cruz M. Altamirano y Donaciano Astudillo.

Desde el punto de vista religioso (revista Catedral, 20 de septiembre de 1953), se afirma que debido a la inundación de 1825 los habitantes subieron a una pequeña colina donde existía el panteón del pueblo. En ese lugar levantaron una iglesia provisional y a su alrededor se construyeron las viviendas. Ya instalados, un jefe de familia llamado Pascasio Domínguez dejó al morir diez cabras “que todo el pueblo cuidó y acrecentó; con su precio se subsanarían los gastos erogados en la construcción del Templo, dejando como compromiso a las generaciones posteriores que tomaran como patrón del pueblo una imagen de San Luis Rey de Francia, a la que tenía singular devoción el señor Domínguez.

“Desde su fundación en lo eclesiástico –dice el presbítero Antonio Giles– estuvo sujeto a la Diócesis de Puebla y los primeros sacerdotes que vinieron a visitar estos fieles fueron de la parroquia de Totomixtlahuaca del Distrito de Morelos con cabecera eclesiástica en Tlapa. Cuando llegó a ser pueblo siguió visitándola la misma parroquia.

“No se sabe cuándo fue erigido en parroquia pero ya el 24 de agosto de 1843, aparece el señor don José María Rivera como cura y juez eclesiástico de San Luis, según circular de esa fecha y año que se encuentra en ese archivo.

“En 1849 cuando se erigió el estado de Guerrero, habiendo sido comprendido este lugar en la parte que le pertenecía al estado de Puebla, pasó a pertenecer al nuevo estado, siendo entonces cuadrilla, pero el 1° de mayo de 1870 subió a la categoría de pueblo con el nombre de San Luis de Allende.

“La iglesia parroquial de este lugar comenzó a construirse el año de 1879 y se terminó en 1888, habiéndola bendecido el señor cura Román Lara que tenía ya de párroco 28 años… La plaza se construyó en 1858 a instancias de un señor apellidado Montealegre, pero las inmigraciones hicieron que por todas partes se tuviera noticia de la feracidad de la costa de tal suerte que de lejanas tierras vinieron gentes a reforzar el comercio… este pueblo es conocido con el nombre de San Luis Acatlán, en recuerdo de sus fundadores y porque en el lugar de su fundación, eran montes de otatera”.

Personajes ilustres.

  • Silvano Saavedra Apolonio. Licenciado indígena nahua que nació en San Luis Acatlán en 1852 y murió en Acapulco en 1918. Fueron sus padres Ignacio Saavedra y Hermenegilda Apolonio. Protestó como diputado a la VI Legislatura local; fue juez de primera instancia en los distritos de Mina, en Coyuca de Catalán; de Morelos, en Tlapa; e Hidalgo, en Iguala. El 24 de marzo de 1887, recibió nombramiento de magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado; secretario de Gobierno; gobernador interino del estado en ocho ocasiones, sin dejar de fungir como secretario general de Gobierno; senador suplente; director interino del Instituto Literario del Estado; procurador general de Justicia del estado. (v. Saavedra Apolonio, Silvano).
  • Valeriana J. Nava. (1900–1971). Profesora. Iniciadora, promotora y fundadora de varios planteles escolares en el medio rural y urbano. Una escuela primaria lleva su nombre.
  • Donaciano M. Garzón. (1911–1974). Profesor. Maestro rural por 36 años, fundador de escuelas y supervisor de zona. Una escuela primaria lleva su nombre.
  • Leónides Rueda Chávez. Profesor y licenciado. Fundador de la Secundaria Justo Sierra; juez mixto de primera instancia.
  • Genaro Vázquez Rojas. Profesor, líder y promotor de los cívicos guerrerenses. Su lucha ideológica y armada conmocionó al país. Nació el 10 de julio de 1931 y murió el 2 de febrero de 1972 en un discutido accidente automovilístico en el puente Irapeo, cerca de Morelia, Michoacán. Varios escritores e investigadores han publicado diferentes aspectos de su vida. (v. Vázquez Rojas, Genaro).
  • Luz Manuel Santos Trigo. Doctor en ciencias físico–matemáticas, miembro del Consejo Técnico del Instituto Politécnico Nacional.
  • Aníbal Huerta Rodríguez. Biólogo marino. Director del Programa de Repoblación y Rehabilitación del Lago de Texcoco.

Región a la que pertenece. Costa Chica.

Localización geográfica. Se sitúa entre los paralelos 16° 38’ 36’’ y 17° 05’ 38’’  de latitud norte y los 98° 30’ 39’’ y 98° 57’ 25’’ de longitud oeste. De norte a sur mide 41 km y de oriente a poniente 33 km.

Extensión territorial. Es de 1012 km2, que representa 11.81% de la superficie regional y 1.61% de la estatal. La parte sur es plana y la norte, montañosa.

Colindancias. Al norte colinda con los municipios de Acatepec, Tlacoapa, Malinaltepec, Iliatenco y Metlatónoc, al sur con Marquelia, Cuautepec, Azoyú y Copala, al este con Azoyú, Igualapa y Metlatónoc y al oeste con Acatepec, Cuautepec y Ayutla.

Población. El II Conteo de Población y Vivienda 2005 registró 41 884 habitantes, de los cuales 20 644 son hombres y 21 240, mujeres; lo que representa el 1.34% del total de habitantes del estado.

Tiene 89 localidades; el 81.6% de la población se concentra en 19 localidades mayores de 500 habitantes y en 44 menores de 100 residentes se establece el 2.8% del total.

De acuerdo a los grupos de edad, su población es predominantemente joven: el 55.2% es menor de 20 años, el 14.2% corresponde al grupo de cero a cuatro años y el grupo de cinco a 14 años representa el 29.7%.

La población en edad activa (12 a 64 años) constituye el 57.3% del total. La población ocupada ascendió a 8151 personas, de éstas el 68.2% laboraba en el sector primario, el 17.4% en el sector servicios y el 12.1% en el sector secundario.

De acuerdo al nivel de ingresos, el 50.4% de la población ocupada no recibe ingresos, el 17.9% percibe menos de un salario mínimo, el 16.3 gana más de uno y menos de dos salarios y el 6.7% tiene tres o más salarios.

La tasa de crecimiento de 2000 a 2005 fue del 2.30%. La densidad de población es de 60.126 habitantes por km2.

En la dinámica social sobresale la emigración sobre todo a EU, debido a la falta de fuentes de trabajo en su lugar de origen. Las industrias de la transformación y de la construcción son las que proporcionan el mayor porcentaje de empleo, pues muchos de sus habitantes se ocupan como obreros o albañiles en el vecino país.

Suelo (características y usos). Los tipos de suelo existentes en el municipio son: podzol o podzólicos; y, chernozem o negro, café grisáceo, café rojizo y amarillo bosque; los primeros son aptos para la ganadería y los segundos, para la agricultura.

La mayor parte de las tierras son propicias para el cultivo de maíz, arroz, frijol, trigo, ajonjolí, caña de azúcar, árboles frutales y otros cultivos. Aunque es un municipio eminentemente agrícola, hay también una importante producción ganadera.

Orografía. El relieve está constituido por el 23% de zonas accidentadas, 42% de zonas semiplanas y el 35% de zonas planas. Tiene por la parte norte, a 7 km aproximadamente de la cabecera municipal, la Sierra Madre del Sur; sus cumbres más elevadas son las de Topoxtepec, La Monja, Potrerillo y Telpizáhuac; ésta última, empinada y peligrosa.

Los principales cerros son: del Toro, Chiquihuites, Ceniza, Macho, Piedra Bola, del Burro, del Aguardiente, Puntudo, Pajaritos y Tezontello. Las colinas: La Zapatista, El Galindo, Casa Blanca y la de Zapotitlán. Las llanuras de Santa Cruz, El Cuapinol, Pintado, La Caña, San José y la del Carmen.

Hidrografía. Las lluvias son abundantes de junio a octubre; el caudal aumenta las corrientes de los ríos Grande y Chiquito, cuyo nacimiento se encuentra en la Sierra Madre del Sur. Luego de un recorrido independiente de 33 km, aproximadamente, se juntan al norte de la ciudad para formar el poderoso río San Luis, el que, después de recorrer otros 42 km, desemboca en el océano Pacífico, donde forma la barra llamada La Bocana, cerca de Marquelia. Antes, a este río se le llamó Tlacamama. Otros ríos son: Igualapa, Iliatenco y Chicotito.


Cascada El Salto.


Clima. Los climas predominantes son el subhúmedo semicálido y el cálido, con temperaturas que oscilan entre los 20 y 29 °C; abril y mayo son los más calurosos, enero y febrero los más fríos. La temporada de lluvias abarca desde junio hasta parte de octubre, con una precipitación pluvial que varía de 1400 a 2200 mm.

Flora. La vegetación se compone de selva caducifolia y bosques de pino y encino, constituyendo éstos el principal recurso forestal, y se localizan en la parte norte del municipio. Entre los distintos tipos de vegetación espontánea se encuentran los siguientes: coteros, roble, caoba, cedro, parota, bocote, otate, carrizo, hormiguillo, cacahuananche, tepeguaje, tonaloco y maría, entre otros.

Fauna. Está compuesta por coyote, tlacuache, zorrillo, jabalí, zorro, conejo, armadillo, rata, tuza, nutria, jaguar, venado, cocodrilo, iguana, víbora, lagartija. Dentro de las aves silvestres se encuentran  palomas, pericos, codornices, gavilanes, garzas, pájaros carpinteros, golondrinas, tecolotes, águilas, urracas, guacamayas y gorrioncillos.

También existen aves de corral y ganado vacuno, caprino y porcino. En los ríos abunda el pez bagre, mojarra, langostino y camarón.

Recursos naturales. Dentro de los recursos naturales con que cuenta el municipio, principalmente en la cabecera, están la grava y la arena de los ríos que lo atraviesan.

En las localidades de Pascala del Oro, Tlacalixtlahuaca, Pueblo Hidalgo y Buenavista se explotan los bosques de pino. Con esta madera se edifican casas tradicionales y se sustenta la economía de varias comunidades del municipio.

Grupos étnicos. El II Conteo de Población y Vivienda 2005, del INEGI, señala que la población de cinco años y más que hablan alguna lengua indígena es de 28 819 personas, que representan el 51.6% de su población total.

En 2000, los grupos étnicos predominantes eran: los mixtecos, en un 28%, ubicándose en la parte este y noreste; los tlapanecos, en un 22%, en la parte norte; los nahuas, en un 2.7%, al oeste; en la parte sur y sureste se encuentra la población mestiza, que representa el 46.5% del total del municipio.

Varios grupos étnicos tienen una denominación típica, así, por ejemplo, a las gentes provenientes de Azoyú se les llama “los Chupalodo”, debido a que en el lugar del que proceden el agua es muy escasa, por carencia de ríos, lo cual los obliga a aprovechar hasta los charcos de agua lodosa; de la población de Ayutla, llegaron a San Luis Acatlán personas dedicadas a elaborar y vender atole, por ello los habitantes los llaman “los Atoleros”; son éstos quienes fabrican el pan casi en su totalidad.

Su población está integrada por mestizos descendientes de españoles y de otros grupos europeos; en los alrededores se ubican los indígenas naturales de la región. Predomina el tipo moreno claro. Su población es trabajadora y hospitalaria.

Debido a la cercanía con la costa, entre la población hay una gran cantidad de personas morenas, descendientes de los negros cimarrones traídos en tiempos de la Colonia.

Religión. De acuerdo con el Censo del INEGI 2000, la población de cinco años y más es de religión católica (29 652 de sus habitantes); los no católicos, del mismo rango de edades, suman 1182 personas.

Educación. En el ciclo escolar 2005–2006 los servicios educativos se ofrecieron a través de 158 escuelas, a las que asistieron 16 046 alumnos, con 702 maestros en 768 grupos, distribuidos de la manera siguiente:

Nivel

Escuelas

Profesores

Alumnos

Grupos

Preescolar

62

133

2 995

167

Primaria

67

400

8 549

445

Secundaria

20

90

3 074

106

Capacitación para el trabajo

1

3

243

11

Bachillerato

8

76

1 185

39

Total

158

702

16 046

768

Fin de cursos 2005–2006.

La educación indígena se imparte en 42 escuelas, con una matrícula de 5106 alumnos, atendidos por 245 maestros en 280 grupos.

En la cabecera municipal hay una biblioteca que funciona irregularmente.

Salud. La asistencia médica es proporcionada por la Secretaría de Salud y el ISSSTE. De las clínicas existentes, una corresponde al ISSSTE y el resto a la SESA. Una brigada médica integrada por un médico, un promotor de salud y dos enfermeras, se encarga de visitar las comunidades que no tienen servicios médicos establecidos. Además de la clínica del ISSSTE, del Hospital Básico Comunitario y de la Unidad Móvil, cuentan con 10 establecimientos de primer nivel, que en conjunto disponen de 17 consultorios, ocho salas de expulsión, un laboratorio clínico, un laboratorio de Rayos X, una unidad dental, dos farmacias, y 24 camas no censables. Los recursos humanos están integrados por 29 médicos generales, dos especialistas y 27 enfermeras. La cobertura asistencial por habitante es de un médico por cada 1444 personas, un especialista por cada 29 942 y una enfermera por cada 1551. En las localidades de El Mezón, Poza Verde, Piedra Ancha, Jicamaltepec, Zentixtlahuaca, Nejapa y Los Achotes se cuenta con una casa de salud atendida por un auxiliar

Una práctica común en el municipio es la herbolaria, en contraposición con la medicina moderna.

Abasto. Esta actividad se desarrolla, principalmente, en la cabecera municipal a través de 138 establecimientos comerciales de ventas al mayoreo y menudeo, 45 negocios de servicios, 24 de manufacturas, un mercado público, un tianguis, un rastro mecanizado, 29 tiendas rurales y un punto de venta de leche en polvo.


Mercado

Deporte. La cabecera municipal cuenta con una unidad deportiva. En las escuelas y los barrios hay canchas de basquetbol y futbol. Otros deportes que se practican son el volibol, el atletismo, la natación, el ciclismo y el boxeo (en menor escala).

Vivienda. ElINEGI señala que, para 2005, el municipio contaba con 7647 viviendas ocupadas con un promedio de 5.5 ocupantes por cada una, de las cuales 4695 disponían de agua entubada, 1563 tenían drenaje y 5490 energía eléctrica. Predominan las casas de adobe, tabique, cemento y jaulilla (maderas, varas y lodo), con techos de teja, losa de concreto, lámina de tejamanil que se usa en la región alta de la montaña y resulta favorable para cubrirse del frío.
En el año 2000, el 88% de las viviendas eran propias y el 12%, rentadas.

Servicios públicos. La cobertura de los servicios públicos, de acuerdo con las apreciaciones del ayuntamiento, es la siguiente: agua entubada, 61.4%; energía eléctrica, 71.8%; drenaje, 20.4%; recolección de basura y limpieza de la vía pública, 80%; seguridad pública, 75%; rastros, 70%; y, pavimentación, 70%.

Además, el mismo ayuntamiento administra los servicios de jardines, edificios públicos, cuidado de la unidad deportiva, plaza de toros, monumentos y parques.

Comunicaciones, transporte y medios de comunicación social. Hay una sucursal postal, tres agencias postales, dos administraciones de telégrafos, fax, 236 líneas telefónicas, caseta telefónica rural y radiocomunicación de banda civil.

Respecto al transporte para servicio rural dentro del municipio, existen camionetas de redilas y 179 unidades de servicio colectivo local, de carga y mudanza. En la cabecera municipal se ofrece servicio de combis, taxis, microbuses y autobuses para servicio foráneo.

El puente vehicular Honduras–Tigre beneficia a varias comunidades de la Montaña. Un puente–hamaca comunica a la cabecera municipal con cuatro comunidades de la parte baja, que sufrían de incomunicación por el crecimiento del río San Luis. Dicho puente constituye una fuente importante de comercio y suministro de los productos agrícolas de la región.

La comunicación terrestre tiene una infraestructura caminera de 54.7 km de carreteras alimentadoras pavimentadas, 11.7 km de caminos rurales pavimentados y 172.4 km de caminos rurales revestidos.

Agricultura. Los cultivos principales son: maíz, frijol, ajonjolí, jamaica, coco y cacahuate. En el año agrícola 2006, la superficie sembrada y cosechada de cultivos cíclicos fue de 19 984 hectáreas, con una producción de 48 015.3 toneladas. Los principales cultivos fueron: maíz, con 45 502 toneladas; frijol, con 1242.1; jamaica, con 325; sorgo de grano, con 304, y, cacahuate, con 225.

Ganadería. Existen especies tanto de ganado mayor como de ganado menor. Las principales especies son: bovino, caprino, porcino, ovino, asnal, equino, aves de engorda, postura y colmenas. De acuerdo con la información del profesor Francisco Vidal Duarte (1987), los ganaderos de San Luis Acatlán, organizados en una asociación ganadera local, han hecho de esa actividad la segunda en importancia económica del municipio. Su ganado vacuno abastece los mercados de Acapulco, y el caprino, los del estado de México.


La abundancia de ganado se debe a la existencia, desde 1986, de varios ranchos que son verdaderas empresas ganaderas, donde se respetan los controles para venta y sacrificio de animales, cuya vigilancia corresponde a las comisarías municipales y autoridades oficiales, evitando, así, el abigeato y el sacrificio clandestino. Además, cuentan con instalaciones modernas de comederos, pesebres, agua, básculas, bodegas, luz, ordeñadora, descremadora, silo para 300 toneladas de alimento, picadora, molino, tractor, arado y rastra. Se ha iniciado también la cría de equino cuarto de milla para pie de cría, y de ganado vacuno de raza cebú y holstein. En la sabana libre se encuentra ganado cabrío nubio y tipo peliguey. El inventario ganadero en 2006 estaba conformado  por  15 530  cabezas  de  bovinos,  19 424  de porcinos, 20 151 de caprinos, 3257 de ovinos y 154 412 aves. La producción de carne en canal fue de 1223.8 toneladas, de las cuales 430.2 corresponden a bovinos, 354.1 a porcinos y 312.3 a aves.

Industria. Esa actividad consiste en plantas de alimentos, como tortillerías; elaboración de sombreros; de productos de madera; y fábricas rudimentarias de aguardiente. La empresa Agro Mecánica San Luis Acatlán hace maquinaria para bombeo de agua de servicio urbano y tanques comunales, lo que permite convertir en tierras de riego las que sólo se cultivan en temporal, coadyuvando al fomento de la agricultura. También ofrece pipas para almacenar y transportar agua.

La elaboración de sombreros se inició en 1921, con una obra artesanal a cargo de don Manuel Dauberto Velasco Mendoza, originario de Ocotlán, Oaxaca, quien se relacionó con los tejedores de palma de la Montaña. Posteriormente, la producción aumentó; a la empresa se unió doña Ifigenia Nava, esposa de don Manuel, y se llegaron a crear 9000 piezas por mes.

En la actualidad la fábrica confecciona en promedio 2500 sombreros en distintos modelos; la producción la dirige Manuel Velasco hijo. La materia prima (la palma real) es traída de los Bajos de Guerrero, de Oaxaca y Chiapas. En Copanatoyac tejen las copas, luego son llevadas a San Luis, y aquí le dan todos los acabados: al endosar las copas, ponen tela, se cose la falda y se ribetea, se blanquea y se colocan forros y adornos.

Fabrican cuatro categorías de sombreros: comercial de primera, extra, fino y extrafino. Los principales compradores son los estados de Puebla, Oaxaca, Veracruz, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo, Aguascalientes, Guanajuato, San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo León, Jalisco, México y el Distrito Federal. La fábrica cuenta con la maquinaria e instalaciones necesarias. Es una fuente de trabajo con más de 20 operarios. El producto es vendido, generalmente, a los campesinos; pero también se hacen trabajos de alta calidad para quienes lo solicitan.

Dentro de la micro industria, son dignas de mencionar la talabartería, en la que destacan las monturas sobre pedido y la producción de muebles finos torneados de tipo colonial.

La explotación de pinos, encinos y algunas maderas preciosas ha sido la fuente de subsistencia y desarrollo económico de muchas comunidades de la parte alta del municipio; con el producto de la venta de ese recurso, se han hecho diversas obras: introducción de luz eléctrica, escuelas, caminos, agua entubada y construcción de comisarías. En 2006, la explotación forestal en el municipio dio como resultado la producción de 3680 metros cúbicos de madera en rollo de pino, aportando el 2.5% de la producción estatal.

Turismo. Durante la celebración de las fiestas religiosas llega abundante turismo nacional, sobre todo de los municipios cercanos, atraídos por la música y las danzas, y la alegría de estos acontecimientos.


Río San Luis.

Comercio. Desde el punto de vista comercial, San Luis Acatlán ha aumentado su importancia. La zona de influencia abarca Azoyú, Yoloxóchitl, Cuanacastitlán y los pueblos situados por los caminos de Juchitán, Tecoanapa, Copala y Cuautepec; rumbo a la sierra, hasta Iliatenco.

El municipio es productor y exportador de jamaica a Alemania, y ganado vacuno y caprino a varias entidades del país. El centro de la población continúa siendo un gran tianguis para comerciantes en pequeño de todos los pueblos aledaños, y la producción agrícola es una de las más fuertes de la Costa Chica. Se encuentran diversas tiendas de abarrotes, ropa, papelería, farmacias, misceláneas, fondas, ferreterías, materiales para construcción y talleres de servicios.

En el comercio ambulante sobresale la venta de productos básicos traídos de las comunidades, como maíz, frijol, arroz, diversas frutas y otros artículos naturales y manufacturados.

Servicios turísticos. En la cabecera municipal hay cuatro hoteles, cuatro restaurantes, fondas y cocinas económicas, que atienden a los pobladores y a los visitantes.

Monumentos históricos. Muy cerca de la comunidad de Miahuichán se hallan los restos de una ciudad prehispánica, que consiste en una explanada circular en la que pueden apreciarse cinco pirámides, que  hoy se encuentran derruidas parcialmente por el paso del tiempo y los saqueadores. Aunque todo está semioculto por la maleza, los vestigios se aprecian a flor de tierra. Los lugareños afirman que el lugar es impresionante no sólo por sus ruinas, sino también por el bello paisaje que se puede contemplar.

Un gran monolito señala un sitio ceremonial. Lamentablemente no se han hecho los estudios necesarios del lugar y, sin vigilancia, muchos visitantes han destruido el sitio.

Cuatro fueron las imágenes que, se dice, trasladaron los indígenas al establecerse en la región. Una era la de San Luis Rey de Francia, santo patrono del lugar; otra, el Señor Nazareno; la tercera, la Preciosa Sangre y la cuarta, el Santo Entierro. Las cuatro esculturas se conservan en magnífico estado, no obstante su antigüedad, pues datan de 1766.

La del Santo Patrono es una escultura de madera y brocados de manufactura española del Siglo XVII, que se venera en la modesta capilla de La Villita. En la parroquia de la ciudad se encuentra una escultura de la nueva imagen de san Luis, en madera fina de cedro rojo traída ex profeso desde Guatemala; mide 2.30 m de altura y fue tallada por el artista Ricardo Barreto, originario de Toluca, México. Es una donación de don Matías Chora, hijo de un vaquero que vivió por muchos años en el municipio.

La fuente que adorna el jardín de la plaza de San Luis Acatlán se construyó en 1942, en la administración del presidente municipal Leonardo Luna Ramírez, y sustituyó a la fuente original, inaugurada el 25 de agosto de 1910. Ésta, por muchos años, fue la única que abasteció de agua a la población. La pila que almacenaba el agua cumple todavía con esa función y está ubicada entre el zócalo y el templo parroquial.

El reloj que adorna el edificio del ayuntamiento quedó instalado a finales de 1944. Es marca Centenario; tuvo un costo de $14 000.00; fabricado en Zacatlán, Puebla, se dice que fue el primer reloj público en la costa del estado de Guerrero.

Otro reloj famoso es el del templo parroquial. También comprado en Zacatlán, Puebla, y lo donaron los choferes sanluistecos que trabajan en Acapulco.

Se conservan vestigios de lo que era la iglesia de la primera población que estuvo asentada a la orilla de los ríos y que se abandonó a causa de la inundación de 1825.

El templo parroquial es una obra de arte de corte neoclásico combinado con el estilo moderno. En 1957 un temblor destruyó la vieja iglesia de piedra pegada con lodo. El 11 de diciembre de 1958 se colocó la primera piedra de lo que sería la nueva construcción, cuyas dimensiones son: 35 m de largo por 20 de ancho. Las torres miden 27 m de altura; la cúpula, 22 m, y, los muros, 9 m.


Iglesia de San Luis Rey de Francia en San Luis Acatlán.

Fiestas, tradiciones y leyendas. Los habitantes de la región, como los de otros lugares, tienen costumbres, tradiciones, creencias y leyendas muy peculiares. Por ejemplo: cuando el moribundo no puede morir y tarda agonizando, se le baja de la cama al suelo y allí se deja que acabe de morir; de esa manera paga las faltas que debe. Al morir se le cubre la cara con un lienzo, “porque ya está juzgado de Dios”; luego, se le reza un rosario y, mientras, un familiar acude a la iglesia para pedir se den los “dobles”, que es un toque especial de las campanas y se llevan a bendecir la “sábana santa” y las velas.

Como el pueblo sabe cuándo hay un enfermo grave y quién es, al oír los “dobles” la gente acude a la casa del difunto. El velorio empieza inmediatamente; los familiares comienzan a preparar la comida que se va a distribuir entre los acompañantes, que consiste en mole con carne de puerco, gallina o guajolote; con arroz, frijoles y tortillas. En la noche se les da café con memelitas de manteca; al amanecer, pozole. Se reparten bebidas alcohólicas y cigarrillos.

Al partir al panteón, hay un rezo especial con cantos, se llama “despedimiento”,  Se saca el cadáver, con los pies hacia delante. Los familiares más cercanos “bendicen” el féretro (antes enterraban a los muertos envueltos en petate) con agua bendita, mientras los cargadores de éste hacen tres reverencias. Se inicia el cortejo, los acompañantes caminan en dos filas.

Los católicos llevan a sus muertos a la iglesia a una misa de cuerpo presente o sólo a “despedirse”. En la capilla del panteón se hace la reverencia de despedida y, al llegar a la fosa, alguien o algunos despiden de palabra al difunto.

Después y durante nueve días se reza el rosario en el llamado “novenario”. En el noveno día, tienden un petate y encima se coloca una cruz de madera o de cemento que se enterrará en la “cabecera” de la tumba. Asisten los familiares, vecinos y amistades del muerto a “velar la cruz”, la que, entre rezos y cantos, es “levantada” por dos o cuatro personas que son “los padrinos de levantamiento de cruz”. Los asistentes pasan a besar la cruz. Durante la noche, se sirve café, pan, pozole y tortillas de manteca; no falta el aguardiente mientras se come; se juega a las cartas o se entablan charlas relacionadas con la vida del difunto y con otros temas.

Al amanecer se lleva la cruz al panteón para ser colocada en la tumba; los asistentes, en dos filas, llevan flores y cirios encendidos. Hay rezos y tañer de campanas. Nueve días antes de que el muerto cumpla un año de fallecido, se inicia otro novenario; en el noveno y último día, a las 5:00 de la mañana, se acude al panteón llevando flores. Al regreso, las personas asisten a una misa en memoria del difunto. En ese día, se lleva pan y chocolate al domicilio de cada asistente para agradecer su compañía. En el domicilio que fue del fallecido, se obsequia café, chocolate y pozole.

Durante el año, en San Luis Acatlán hay diversas celebraciones pagano–religiosas. Se inician con la Semana Santa: el Jueves Santo se presenta el “prendimiento”. Las campanas dejan de sonar y, en su lugar, la ceremonia religiosa se anuncia con una gran matraca. Frente a la iglesia se reúne el pueblo. Por la noche hay danzas y música de viento. Llegan peregrinaciones de distintas partes del municipio, encabezadas por sus Cristos, para reunirse en el atrio de la iglesia. Se celebra “el lavatorio” y la “última cena”.

El Viernes Santo se realiza la “peregrinación de los santos varones”, en la que participa masivamente toda la población. Se llevan a cabo dos peregrinaciones; una de mujeres, que siguen a La Dolorosa, y otra de hombres, que acompañan a Jesús Nazareno. Las dos procesiones se integran después en una sola y llegan hasta la capilla de La Villita, allí aposentan las imágenes y las velan toda la noche.

El Sábado Santo (de “gloria” para toda la población) se hace la apertura de la “gloria”, con dobles de campana. Hay júbilo general, paseos y celebraciones caseras.

El 24 y 25 de abril, en la mayoría de las localidades del municipio, se festeja a san Marcos (piedras–ídolo ante las cuales se hace la petición de lluvia y de una  buena cosecha mediante ritos indígenas).

En mayo se celebran varias fiestas religiosas que se animan con danzas, comercio, juegos y otros atractivos y diversiones para el pueblo. El día 3, el festejo a la Santa Cruz, corresponde al barrio de Playa Larga; la fiesta dura tres días; inicia la víspera del día tres, con juegos y toritos pirotécnicos; bailan las danzas de Los Moros y Cristianos, Los Siete Vicios, Los 12 Pares de Francia, y otros. El 8 se festeja a San Miguel Arcángel, y es el barrio de San Miguel el encargado de la festividad; hay palo ensebado y jaripeo por las tardes. San Isidro Labrador, patrono de los barrios, es celebrado con una feria que dura ocho días; empieza el 9 de mayo y termina el 16; concurren a ella los comerciantes de otras partes del estado, con sus mercancías: ingredientes para comidas, trastos, ropa, herramienta, artesanía, etc.; hay juegos mecánicos; en la víspera del día 15 se queman “castillos” y “toritos”, y hay palo ensebado; en la mañana del 16 se hace la celebración religiosa en la capilla del barrio; por la tarde, se bendicen los granos y semillas que se sembrarán, y también a los animales domésticos; hay carrera de burros y de caballos, corrida de toros, peleas de gallos y torneos; se culmina, por la noche, con un baile popular.

El 25 de julio se festeja al protector contra los enemigos y las celadas: el Señor Santiago. La mayoría de los hombres porta una pequeña estampa en la bolsa de su camisa. Este festejo tal vez sea el más conocido y celebrado por el pueblo. Inicia al amanecer con una misa solemne; después hay un desfile charro, en el que participan decenas de jinetes, hombres y mujeres, por las principales calles de la población. Hay carrera de caballos, de gatos, de burros y con costales; para finalizar, durante “las tamaladas” se reparten sabrosos tamales con carne, acompañados con atole champurrado, llamado también “atole de cáscara de cacao”.

El 20 de agosto es el Día de las Confirmaciones. El obispo realiza la confirmación de los niños del municipio. En los poblados hay alegres fiestas en honor de los confirmados y de los nuevos compadres.

San Luis Rey, el patrono del pueblo, se festeja el 25 de agosto. Hay carreras de caballos con apuestas. Se organiza, además, un maratón en el que participan los jóvenes de varias comunidades. Es un recorrido casi a campo traviesa de aproximadamente 10 km ida y vuelta, que inicia en el centro de la cabecera municipal y llega a Horcasitas y Zoyatlán. También hay ceremonia religiosa, danzas y movimiento comercial intenso durante ese día.

El 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, se celebra en el barrio de La Villa. Las peregrinaciones de los barrios y comunidades al templo parroquial inician el 1 de diciembre; en ellas intervienen los ganaderos, las costureras, las cocineras, etc. El día 11 corresponde a los choferes que vienen desde Acapulco, junto con sus familiares; a su paso por los pueblos, se les unen sus habitantes con música de viento y cantos. Las gentes de San Luis Acatlán salen a su encuentro. Las mujeres visten con huipil de Yoloxóchitl y los niños con ropa de manta, también bordada. El festejo termina con una misa solemne en la parroquia central.

Horcasitas, Arroyo Cumeapa y otros poblados festejan a la Virgen de Guadalupe en distintas fechas, para poder concurrir a la “fiesta grande” de la cabecera el 12 de diciembre.


Trajes típicos. Las mujeres usan huipil de manta bordado con hilo de algodón en colores fuertes y con diversos dibujos: en el centro, palomas o pavos reales; en los lados, ramas de flores. La falda es larga, de colores encendidos, con holanes y mucho refajo en la cintura; la orilla de cada holán, bordada con hilo de algodón. El atuendo se complementa con collares de colores. El cabello va trenzado y adornado con listones de colores llamativos. Los hombres usan calzón de manta, cotón y huaraches.

El traje típico tiene su origen en la localidad de Yoloxóchitl, y su confección se debe a la señora Ángela Godínez Sánchez, quien llegó a dicho lugar en 1941, como pareja de un lugareño. Empezó a bordar huipiles con hilo, ante la necesidad de ayudar a la economía de la casa. Sus dibujos eran pavos, palomas y flores, que trabajaba en manta. También inició el bordado de enaguas. Hasta 1945, sólo ella hacía esos trajes; después, enseñó esta ocupación a las mujeres del pueblo. En la actualidad el traje ha cambiado en sus materiales; para la falda se emplea cualquier tela; para el huipil, yumberca blanca. El bordado se hace ahora con estambres de colores. En lugar de listones para las trenzas, usan las “mechas” de colores, también de estambre. La mujer no usa calzado.

La sustitución de los materiales se debe a que los que hoy se utilizan son más fáciles de conseguir y de menor costo.

El traje masculino actual se compone de cotón de manta con manga larga y cuello V. El calzón, también de manta; huaraches de correas con suela de hule y sombrero de palma.

Artesanías. Se distingue por el vestido de la mujer, como ya se señaló, que es uno de los más hermosos trajes autóctonos que todavía subsisten en el estado y que las sanluistecas han adoptado como traje típico. También se bordan colchas, manteles y servilletas.

En la comunidad de Horcasitas y en la de Yoloxóchitl se fabrican ollas, cazuelas, comales y otros artículos, que se elaboran con barro negro.

En poca escala se trabajan el oro y las piedras preciosas.

Manifestaciones artísticas. Dentro de las manifestaciones artísticas de la región, sobresale la música del compositor Plutarco Mendoza Torres, autor de San Luis y Tres pueblos hermanos.

Abad Pérez Navarrete es autor de La sanluisteca. La música tradicional del municipio es la del “chile frito”, que lo mismo describe hazañas y romances, que se escucha en eventos religiosos y fúnebres.

Las danzas más representativas son: 12 Pares de Francia, Siete Vicios, Los Tlaminques, Moros y Cristianos, La Tortuga, Los Locos, Los Vaqueros y La Conquista.

Atractivos turísticos. El municipio cuenta con bellos lugares naturales propicios para el desarrollo turístico. En la actualidad se están integrando varios proyectos para su explotación; algunos de ellos son: La Angostura, balneario natural de aguas azul–verdes; Paso del Río, rodeado de árboles, arena y piedras lisas; bordes para clavados y brincos; en ese lugar, en 1984 se efectuó una competencia en la que se dieron cita nadadores y clavadistas extranjeros. Además, se encuentran las Pilitas, los Tepetates, Hogaperro, Vizcaíno, Paso del Cura, la Junta y la Guacha, entre los más importantes.

El río Grande, a su paso por montañas, cañadas y valles, da origen a la cascada llamada la Garganta del Diablo, localizada a dos km del pueblo de Horcasitas.

Atotonilco es un balneario de aguas termales ubicado a unos pocos metros del río Grande, después de Horcasitas, a 11 km al oriente del pueblo de San Luis Acatlán; el ambiente está poblado de árboles y de piedras enormes; es un espacio apropiado para días de campo.

Gastronomía. La cocina típica del municipio es sabrosa, nutritiva y variada. Uno de los platillos tradicionales es el pozole, que se disfruta los jueves. En los días de fiesta no falta el famoso mole rojo sanluisteco, guisos de pavo, relleno de puerco, barbacoa al horno de res o chivo.

Los antojitos regionales consisten en tamales de carne de iguana, de elote, de calabaza, nejos, de tomate, de chipile y picadillo; arroz; tortillas de plátano, de frijol; memelas de manteca, y los ticazoz, que son tortillas tostadas con sal o dulce.

Son muy apreciados los caldos de langostino de río,  de pichota –que es un camarón pequeño, también de río–,  de bagre y de mojarra.

Son famosos sus atoles de granillo blanco de leche, champurrado, atole blanco con conserva de papaya, choco o de maíz morado,  nanche, piña, mango, ciruela agria, tamarindo, coco y elote.

En cuanto a bebidas, están los preparados de piña o de jamaica, elaborados a base de aguardiente.
El jamoncillo de pepita es un dulce regional que disfrutan los sanluistecos y los visitantes.

Estructura política municipal. Se integra con el presidente municipal, un síndico, dos regidores de mayoría relativa  y seis regidores de representación proporcional.


Palacio Municipal de San Luis Acatlán.

Reglamentos municipales. Bando de Policía y Buen Gobierno, Reglamento Interior del Ayuntamiento, Reglamento de Mercado y Comercio en la Vía Pública y Reglamentación de Panteones.

Distritos Judicial y Electoral (Federal y Estatal). San Luis Acatlán pertenece al Distrito Judicial de Altamirano, al XXIV Distrito Electoral Estatal, los dos con cabecera en San Luis Acatlán; y, al 05 Distrito Electoral Federal, con sede en Tlapa de Comonfort.

Cronología de presidentes municipales.

Nombre

Periodo

  • León Olguín Aguilar

1947–1948

  • Alfredo Solís Escamilla

1949–1950

  • Filiberto Larumbe, Eliseo Castro

1951–1952

  • Alfonso Vázquez Rojas

1953–1955

  • Gelasio Clemente

1955–1956

  • Gilberto Meza

1957–1959

  • León Olguín

1960–1962

  • Manuel D. Velasco, Octaviano Castro, Miguel Morales

1963–1965

  • Vicente González, Francisco Santos Domínguez

1969–1971

  • Esaú Solís Galindo

1972–1974

  • Flavio Domínguez Nava

1975–1977

  • Juan Reyes Gil

1978–1980

  • Agustín Sucarillo Cortés

1981–1983

  • Francisco Javier Hernández Campos, Dagoberto Santos Trigo

1984–1986

  • Raúl Guillen Pérez Vargas, Joaquín Salmerón, Jacobo Nava Juárez

1987–1989

  • Jesús Bonifacio Huerta Mora

1990–1992

  • José Trinidad Contreras Véliz

1992–1993

  • Leonardo Morales Luna

1993–1996

  • Gerardo Reyes Ortega

1996–1999

  • Abdías Acevedo Rojas

1999–2002

  • Genaro Vázquez Solís

2002–2005

  • Santacruz Nava Lezama

2005–2008

  • Vicario Portillo Martínez

2009–2012

Comunidades que integran el municipio. Las comunidades que integran el municipio son 89, de las cuales destacan por su importancia demográfica las siguientes:

Localidad

Total

Hombres

Mujeres

  • San Luis Acatlán

7 938

3 848

4 090

  • Pueblo Hidalgo

3 989

1 995

1 994

  • Yoloxóchitl

3 336

1 630

1 706

  • Cuanacaxtitlán

3 272

1 614

1 658

  • Buena Vista

2 074

1 059

1 015

  • Jolotichán

1 730

863

867

  • Horcasitas (Atotonilco de Horcasitas)

1 720

833

887

  • Tlaxcalixtlahuaca

1 467

709

758

  • Pascala del Oro

1 401

672

729

  • Mixtecapa

1 008

500

508

  • El Carmen

989

496

493

  • Río Iguapa

799

399

400

  • Miahuichán

795

389

406

  • Potrerillo Coapinole

721

363

358

  • Tuxtepec (Cofradía)

660

318

342

  • Camalotillo (El Camalotillo)

583

288

295

  • Arroyo Cumiapa

573

283

290

  • Poza Verde

543

272

271

  • Llano Silleta

517

248

269

  • Los Achotes

468

227

241

  • Barrio de Guadalupe

411

189

222

  • Pie de Tierra Blanca (Tierra Blanca)

405

210

195

  • Llano de Maguey

403

187

216

Para mayores informes, consultar el Segundo Conteo de Población y Vivienda, INEGI, 2005.

Cabecera municipal. San Luis Acatlán se encuentra a 35 km de la carretera federal Acapulco–Pinotepa Nacional; es un lugar donde concluye la costa e inicia la montaña. Tiene una altura de 280 msnm y se encuentra a 274 km de la capital del estado.  Se localiza entre los 16° 48’ 31’’ de latitud norte y los 98° 43’ 57’’ de longitud oeste. El municipio lleva su nombre. Pasa a formar parte de Guerrero el 27 de octubre de 1849. El 20 de diciembre de 1944 se le designa cabecera del distrito de Altamirano y se convierte en ciudad por Ley 59 Orgánica de División Territorial del Estado, siendo gobernador del estado el coronel Gerardo Catalán Calvo. Las principales actividades son la agricultura, la ganadería, el comercio y algunas industrias en pequeña escala. La población es de 7938 habitantes: 3848 hombres y 4090 mujeres.

San Luis Acatlán ha sido, desde hace mucho tiempo, la población más importante del municipio, por lo cual éste recibió su nombre. En 1870 se le da oficialmente la categoría de pueblo.

La población está dividida en cuatro barrios; el más populoso es el de Playa Larga, ubicado al norte; lo identifica la capilla de la Santa Cruz. Al sur se encuentra el barrio de El Coyote, también nombrado San Miguel. Al oriente se localiza el barrio de La Villa. Al poniente se encuentra el barrio de Las Canillas, llamado también de San Isidro.

El mercado de la ciudad es un jacalón de mampostería, con 12 columnas hechas de ladrillo que sostienen el techo de teja; tiene una longitud de 50 m por 15 de ancho y 10 de altura. Está situado en el centro de la ciudad; la plaza se instala entre este local y el jardín, en donde se vende toda clase de comestibles sobre puestos de madera. Los días de plaza son los sábados y los domingos; viene gente de las cuadrillas y de las rancherías a vender sus productos.

El rastro funciona al sur de la población y está construido sobre una superficie de 150 m2. Allí se sacrifica a los animales para consumo interno.

En la cabecera municipal se ubica el mayor número de planteles educativos  e instituciones de salud de la SESA, así como los servicios de comunicaciones y transporte interno y foráneo.


Kiosco del jardín central.

(ETA/AND)