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San Luis Acatlán

Municipio. Cabecera municipal del mismo nombre.


Glifo

Toponimia, escudo y/o glifo. Es San Luis Acatlán un nombre compuesto: San Luis, en honor al rey de Francia Luis IX (o San Luis), quien gobernó dicho país de 1242 a 1270. El español Pedro de Alvarado lo fundó sobre el pueblo de Acatlán en 1522. Su escudo representa, en la parte superior, un gorro frigio de la libertad montado sobre los colores de la bandera; a los lados, en los remates de los listones, dos trenzas de pichota o camarón; en la parte central, el mapa del municipio con un fondo verde; sobre este mapa figura la montaña, y, debajo y a los lados, un color azul que significa la costa. En la parte superior derecha contiene el glifo de Acatlán, que representa cañas en el agua y simboliza las migraciones indígenas que en diversas épocas arribaron al lugar. Por último, en la base, aparece un ave fénix, símbolo con el que se alude al pueblo que varias veces ha resurgido de sus desgracias.


Escudo

Reseña histórica (cronología). El actual territorio municipal estuvo habitado por grupos mixtecos y tlapanecos desde el Siglo XI, aproximadamente, hasta la Conquista mexica en 1457, cuando gobernaba Moctezuma Ilhuicamina. Consumada la Conquista de México, Cortés inició el dominio sobre los pueblos vencidos; algunos aceptaron la autoridad de los conquistadores, pero muchos otros ofrecieron resistencia. Los mixtecos de Tuxtepec, oponiéndose a ser sometidos, peleaban con sus vecinos de Tehuantepec por haberse declarado vasallos de los hispanos.

Hernán Cortés ordenó a Pedro de Alvarado que sosegara a los rebeldes. Para poder cumplir con la misión, Alvarado permaneció en lo que se denominó la Colonia de Tutepec, misma que fue abandonada, pues los naturales negaron la obediencia a los españoles.

A su regreso a México, pasando por lo que hoy es la Costa Chica, algunos soldados de Alvarado se propusieron explorar la región y ascendieron siguiendo el cauce del río Chiquito (hoy llamado San Luis). Descubrieron el poblado de Acatlán, ubicado en la margen izquierda del río y lo encontraron favorable a sus intereses; durante el trayecto, hallaron algunos granos de oro y tierras aptas para la agricultura y la ganadería, así como un clima agradable y hermosos paisajes naturales.

Alejandro Paucic afirma que su nombre original fue el de Acaxitla, y que es infundada la versión de que tomó el agregado Acatlán por haberse avecindado dos familias de “chiveros” procedentes de Acatlán, Puebla. “… Se trata más bien de una deformación progresiva de su topónimo primigenio: Acaxitla–Acaxitlán–Acatlán”.

Amado González Dávila, en su Síntesis histórica, señala que “… según las relaciones geográficas, fue don Pedro de Alvarado quien en 1522 fundó en el corazón de la provincia de Ayacaxtla la primera villa de españoles. La trazó sobre el pueblo de Acatlán y le puso por nombre San Luis”. Con anuencia del mismo Cortés, se la designó sexto ayuntamiento de la Nueva España.

En aquellas tierras habitaba un grupo de naturales temibles y respetados, aun por los aztecas: los yopes. Se dedicaban a la agricultura, la caza y la pesca. Miguel F. Ortega señala: “… ocupaban un vasto territorio limitado al poniente por el río Papagayo, que en aquella época se llamaba Jiquipila o de los yopes, aloriente por el río Nexpa o de Ayutla, al norte por el río Omitlán, al sur por el océano Pacífico.

“Siempre en lucha contra los mexicas, fueron desplazados por las continuas migraciones que se registraban en su territorio. Buscando sitios más seguros para su supervivencia se establecían en lugares de difícil acceso y de esa manera se dividieron en grupos, el más importante fue el de los tlapanecos que fundaron los pueblos de Cintla, Tepetlapa, Ayutla, Suchitonala, Acatlán y Azoyú”.

De lo anterior se concluye que “Acatlán fue fundado, habitado y defendido por yopi–tlapanecos; que fueron los que encontró Alvarado a su llegada a este lugar”.

“… cuando los yopes vieron de cerca a los españoles y se dieron cuenta de lo que eran capaces –dice Vicente Casarrubias en su obra Rebeliones indígenas en la Nueva España–, se refugiaron en las montañas, desde las cuales conspiraron para hacerles la guerra. En 1531, los yopes de Cuautepec se alzaron contra los indios de Pústula, aliados de los blancos y dieron muerte a algunos españoles; arrasaron al pueblo de Coscotitlán, por la misma razón, y pasaron por las armas a más de 250 indios, en medio de la mayor crueldad y carnicería… que se ha hecho entre indios unos a otros en esta tierra y no dejaron casa que no quemaron y asolaron por todas las partes que llegaron…”

Enterado Hernán Cortés de la situación y el peligro que corrían los fundadores de la villa de San Luis Acatlán,  encargó a Vasco Porcallo que acabara con los yopes. “… Porcallo cumplió ampliamente los deseos del conquistador y actuó con la misma fiereza que los naturales: aniquiló a miles de ellos, desbarató sus reductos y cuando regresó a la Ciudad de México traía consigo dos mil yopes, herrados y repartidos como esclavos entre él y sus soldados”.

Esta etnia fue casi exterminada; los sobrevivientes se refugiaron en las montañas; otros se establecieron en la región de Tlapa o en tierras de los mixtecos de Oaxaca.

En 1531 San Luis Acatlán quedó casi deshabitado, sólo algunos españoles e indios nahuas permanecían en la localidad. Tiempo después llegaron a establecerse indígenas mixtecos que habían sido sometidos. Posteriormente se instalaron algunos yopes que se habían refugiado en las montañas de Tlapa, de donde tomaron el nombre de tlapanecos. En 1532 quedó anexo a la provincia de Jalapa, nombre con que los españoles rebautizaron a Ayacaxtla. En 1591 el virrey Luis de Velasco II ratificó el nombramiento de Villa San Luis.

En 1750 llegaron tres familias indígenas procedentes de Acatlán, Puebla, que se dedicaban al pastoreo de ganado caprino. Tal vez atraídos por la similitud del nombre de este pueblo con el de su procedencia y por las condiciones naturales de la zona para la cría de ganado, se instalaron cerca de la unión de los ríos Grande y Chiquito, junto a las ruinas del antiguo pueblo español. Once años después llegaron los zapotecas, provenientes de Coicoyán, Oaxaca, Francisco Vidal Duarte, en su obra San Luis Acatlán, dice: “Las tres familias que arribaron al lugar eran de apellidos López, Domínguez y González, respectivamente, y hacían un total de 19 personas; las segundas en llegar y asentarse, zapotecas, se apellidaban Chico, Vázquez y Oropeza. Hubo una tercera migración en 1766, compuesta por indígenas nahoas, originarias de Xalpatláhuac, región de la Montaña”.

En 1825 el exceso de lluvia provocó que los ríos se desbordaran y el agua inundara el pueblo, acabando con las casas y sus habitantes; los sobrevivientes se instalaron después en las partes altas del terreno, donde ahora se localiza la cabecera municipal. En 1857 los habitantes fueron atacados por una epidemia de cólera, la que ocasionó la construcción de un nuevo panteón para sepultar a los muertos.

Otro mal exterminó al pueblo en 1926: la encefalitis letárgica o mal del sueño. Enfermedad cuyo origen nunca se investigó. Vidal Duarte señala: “Siete años después… una plaga de millones y millones de voraces animalitos a los que llamaban chapulines y a los que consideraban inofensivos, en minutos acaban con todos los sembradíos y los arbolitos del lugar, los niños y las mujeres lloran, algunos corren a la iglesia y piden perdón a Dios. Los hombres no saben qué hacer, cavan zanjas con pico y pala, luego barren toneladas de los animales y los echan a ellas para sepultarlos con tierra; nada da resultado, la plaga se retira cuando no queda nada que comer en los campos y los sembrados… la gente padece una de las peores hambrunas… A fines de los 30 los ganaderos ven impotentes cómo la fiebre aftosa acaba con sus animales vacunos, los pocos que se salvan son exterminados por el ‘fusil sanitario’ del gobierno… el ganado es incinerado en grandes fosas para acabar con la epidemia y la región es puesta en cuarentena, con la pérdida total de su ganado”. 

El municipio fue constituido como jurisdicción municipal en 1850, durante el régimen del gobierno provisional de Juan Álvarez. En 1883, en el gobierno de Diego Álvarez, tomó el nombre oficial de San Luis de Allende, y se ratificó como cabecera a la población de San Luis Acatlán.


Zócalo de San Luis Acatlán.