Agricultura

Del latín ager, agri, campo y cultura, cultivo. La agricultura es el arte de cultivar la tierra; se refiere a los diferentes trabajos de tratamiento del suelo y cultivo de vegetales, normalmente con fines alimenticios.

Las actividades agrícolas integran el llamado sector agrícola. Todas las funciones económicas que abarca dicho sector tienen su fundamento en la explotación del suelo o de los recursos que éste origina en forma natural o por la acción del ser humano.


Arando la tierra.

La agricultura comprende todo un conjunto de acciones humanas que transforman el medio ambiente natural con el fin de hacerlo más apto para el crecimiento de las siembras. Es una tarea de gran importancia estratégica y base fundamental para el desarrollo autosuficiente y la riqueza de los pueblos. La ciencia que se encarga de estudiar la práctica de la agricultura es la Agronomía.

La agricultura surge en la existencia del ser humano como una mera necesidad, más que como una simple actividad en la vida cotidiana. Los historiadores la consideran una nueva forma de vida hecha posible gracias a la implantación del cultivo y a la cría de ganado, pues era más fácil la caza, la pesca y la recolección que la agricultura –que requiere un considerable tiempo y trabajo para preparar el suelo, sembrarlo, eliminar las malas hierbas y recoger las cosechas–. Así pues, la agricultura no era una forma de vida mejor, sino posiblemente la consecuencia de factores como la escasez de las oportunidades de caza y recolección, por ejemplo.

Este nuevo modo de vida de las personas surgió de una evolución gradual, más que de una revolución inmediata. Vista desde la perspectiva de la inmensa escala temporal de la prehistoria, constituyó un cambio en el estilo de vida, adoptado con relativa rapidez. Aun así, resulta significativo que las plantas y animales escogidos para la domesticación no representaran recursos básicos en el momento en que surgió la agricultura; por el contrario, parece que los pueblos llegaron a ser dependientes de ellos económicamente muchos siglos, y en algunos casos milenios, después de las etapas iniciales de la domesticación. Así pues, es necesario reconocer la existencia histórica de múltiples fases de semidomesticación.

La agricultura reemplazó a la recolección de forma muy gradual y en numerosas partes del mundo la caza, la pesca y la recolección persistieron mucho tiempo después de la introducción o adopción de los recursos domesticados. En consecuencia, es imposible señalar un momento o lugar en el que se produjera la domesticación de cualquier especie. En este sentido, el origen de la agricultura no puede fijarse con precisión.

La agricultura en el Nuevo Mundo.

La agricultura fue fundamental para permitir el surgimiento y desarrollo de las grandes culturas que hubo en territorio americano, principalmente en el conocido como Mesoamérica. Aquí se desenvolvieron civilizaciones sustentadas en cultivos agrícolas como el maíz, el frijol, la papa y el chile. Con la Conquista española el intercambio de productos alimenticios se multiplicó y con ello se revolucionaron e incrementaron las posibilidades de obtener una variedad más amplia, mejorando sustancialmente la economía de Europa y América. Además de los productos mencionados, en Mesoamérica se practicaba el cultivo de cacao, vainilla, maguey, nopal, calabaza y camote; entre las fibras obtenidas de plantas se conocían el ixtle, el henequén, la raíz de zacatón y, sobre todo, el algodón.

Los españoles, por su parte, aportaron al continente americano los productos siguientes: arroz, centeno, avena, trigo, cebada, caña de azúcar, café; y algunos frutales: naranja, limón, uva, manzana y olivo. Y como fibras, el lino y el cáñamo.

El aumento de la población humana obligó a los habitantes de estas tierras a ampliar los campos de cultivo, lo mismo que a mejorar sus técnicas, como la instalación de riego, por ejemplo –que por cierto no era nuevo en América, pues los antiguos pobladores ya practicaban la agricultura con ese procedimiento–. Asimismo, diversificaron los utensilios y técnicas de cultivo, mejorando con ello la producción. El único instrumento de labranza de la tierra que se conservó de los nativos fue la coa, en tanto que los europeos trajeron el arado egipcio, el zapapico y el azadón. Además de modificar las técnicas, también utilizaron animales para la tracción.

Con todos estos cambios la economía mejoró y se generó una vigorosa cultura agrícola. La abundancia de producción trajo beneficios a la Nueva España, pero también hubo dificultades muy serias, pues en algunos casos se prohibió a los novohispanos comerciar con otro país que no fuera España; se prohibió el cultivo de la vid, el cáñamo, el olivo y el lino, además de que se descuidó el sistema de riego, decayendo con eso la producción. En el Siglo XVIII llegaron observadores de España quienes dijeron que este país (México) era “un lugar desierto, árido, sin agua”.

Las modificaciones impuestas por la Colonia produjeron el latifundio en sus diversas modalidades: encomienda, mayorazgo y hacienda, formas de tenencia de la tierra que perduraron más de cien años de vida independiente, hasta la creación de la Reforma Agraria.

A finales del Siglo XVIII la situación económica, política y social de la Colonia había provocado un gran malestar entre la población, en la región central los indígenas habían presentado enérgicas demandas en defensa de sus tierras al gobierno virreinal y se había creado un ambiente de agitación.

Los criollos y los mestizos veían cada vez con mayor resentimiento la marginación política y social de la que eran objeto por parte de los peninsulares, quienes a través de la división social de castas se habían perpetuado en el poder político de la Colonia. Además las ideas liberales de la Ilustración francesa introdujeron cambios importantes en España y trastocaron el corazón del sistema colonial con una serie de reformas que se dejaron sentir fuertemente en la Nueva España.

En la agricultura del México colonial por mucho tiempo fueron frenados los intentos de mejorar los sistemas de producción, mientras en Europa y EU ya gozaban de los adelantos de la Revolución Industrial, México en el Siglo XVIII era considerado como un país atrasado, dependiente de la agricultura.

Fue a partir del México independiente del Siglo XIX cuando las cosas comenzaron a cambiar; aunque a finales de ese siglo todavía un 68.8% de la población económicamente activa seguía dependiendo de la agricultura, vale decir que el agricultor continuaba abandonado.

A partir de 1910 el campesino comenzó a tener seguridad en la tenencia de la tierra mediante el régimen legal de la ley del 6 de enero de 1915, que se reafirmó con el artículo 27 de la Constitución de 1917 y fue definitivamente instituido por el Código Agrario, reformado en 1971 con la emisión de la Ley Federal de la Reforma Agraria.

A mediados del Siglo XX la agricultura alcanzó un desarrollo mayor que el incremento de la población humana del país; así, de 1930 a 1946 el crecimiento promedio de la producción agrícola fue del 3.5%, contra el 2.2% del incremento demográfico; de 1947 a 1966 también fue superado el incremento humano por el agrícola (3.2% por 7.1%).

Como resultado de estos logros se habló del “milagro agrícola mexicano”, también conocido como “revolución verde”, nombre con el que se bautizó en los círculos internacionales al importante incremento de la producción agrícola que se dio en el país a partir de 1943 como consecuencia del empleo de técnicas de producción modernas, concretadas en la selección genética y la explotación intensiva permitida por el regadío y basada en la utilización masiva de fertilizantes, pesticidas y herbicidas.

Entonces se satisfizo la demanda interna y hubo excedentes para la exportación. La producción en 20 años se cuadruplicó, lo que dio lugar a un desarrollo urbano e industrial sostenido en las utilidades obtenidas por la exportación. Todo esto fue posible debido a las inversiones aplicadas a la infraestructura agrícola de irrigación y al ensanchamiento de la superficie sembrada, aunque debemos decir que esta mejoría no se reflejó en beneficios para el sector rural, sino que fue aplicado al medio urbano, lo que provocó un retraimiento en la producción del campo que hasta ahora sigue padeciendo.

Las consecuencias no tardaron en presentarse; la demanda de granos básicos se hizo evidente y cereales y otros similares se importaron del extranjero para satisfacer los requerimientos internos.

El campesinado guerrerense ha realizado grandes esfuerzos para superar la agobiante crisis que maltrata a todos los sectores, ya que en esta entidad federativa un gran porcentaje de sus habitantes se dedica a la explotación de la tierra, se han diversificado los cultivos lo mismo que multiplicado las organizaciones de productores con el fin de tornar más eficiente al sector agrícola.

Las instituciones oficiales del ramo, como la SAGARPA, reportan los datos siguientes:

  • El estado de Guerrero cuenta con una superficie agrícola de uso potencial de 771 228 hectáreas, que representa el 12.09% de la superficie estatal.
  • De la superficie agrícola, 93 118 hectáreas son de riego, las cuales representan el 1.46%. Las regiones Costa Grande y Costa Chica son las que cuentan con la mayor superficie de temporal y de riego, siendo los cultivos más importantes el maíz, el cocotero, el café, el mango, el limón y la jamaica.

Guerrero se destaca en el ámbito nacional por su atraso económico. Desde el punto de vista del área utilizada la principal actividad económica del estado es la agricultura (ocupación que se sostiene básicamente sobre cuatro productos: el maíz, el ajonjolí, el café y la copra), la cual se practica en todos los municipios; se trata de una actividad de temporal desarrollada en condiciones tecnológicas limitadas o muy limitadas. Únicamente algunos municipios de las Costas y Tierra Caliente comercializan excedentes.

Una visión rápida del estado de Guerrero a través de sus regiones.


Guerrero se ubica, junto con los estados de Oaxaca y Chiapas, en la región Pacífico Sur de la República Mexicana. La geografía del estado proporciona gran variedad de climas, altitudes y paisajes; cerca del 80% del territorio está surcado por montañas.

Siete regiones geopolíticas (Acapulco, Centro, Costa Grande, Costa Chica, La Montaña, Norte y Tierra Caliente) forman la entidad suriana, y dentro de ellas los 81 municipios muestran una rica biodiversidad y cultura que dan forma a las manifestaciones y diversas maneras de ser de sus habitantes.

  • Región Centro. Tiene una variedad de climas aptos para casi todo tipo de cultivos agrícolas; su actividad ganadera es incipiente; los bosques de pino, que son fuente de la industria maderera, constituyen una de sus principales riquezas; presenta amplias hondonadas de tierras fértiles. Aproximadamente la mitad de la región cuenta con caminos de acceso y servicios públicos, por lo cual se entiende que en este espacio se avanza hacia un importante desarrollo económico, pero la otra mitad ofrece aún grandes carencias.
  •  Costa Grande. Región de innumerables riquezas naturales; posee litorales, huertas frutales, plantaciones de cocoteros, bosques madereros. Es la región forestal más dinámica del estado, zona que se distingue por la producción de café, lo mismo que por la explotación de la copra.
  • Costa Chica. En las partes medias de la sierra de esta región la cafeticultura representa una opción productiva para muchas familias, lo mismo que el cultivo de la palma de coco.
  •  Región Norte. Tiene regular producción agrícola, temporal y de riego; aquí se cultiva la okra, vegetal que produce un fruto destinado a la exportación, generador de divisas para el país; además cuenta con algunas áreas ricas en árboles forestales como la sierra de Taxco.
  • Tierra Caliente. Cuenta con una topografía accidentada, aunque hay superficies planas aptas para la agricultura y la ganadería. Por ser la región más seca del estado, la flora es escasa. Aunque hay lluvias, la humedad desaparece rápidamente. Pese a ello ésta es la región de mayor producción de ajonjolí en todo el estado, ya que éste requiere muy poca humedad. Parte de las tierras planas de la región están siendo aprovechadas para la siembra de productos de exportación.
  •  La Montaña. Esta región forma parte de la Sierra Madre del Sur y la depresión del Balsas. Las cimas de la sierra, cubiertas de pinos, contrastan con la aridez de sus laderas del interior, rocosas, empinadas y con tierras de mala calidad. Al centro, la región se vuelve más escabrosa, menos húmeda y más pobre.

El territorio de la Montaña ocupa la décima parte de la superficie total estatal. El 72% de los terrenos son de laderas fuertes, 17% de terrazas, laderas suaves y cimas, 9% de laderas y lomeríos con pendientes menores y 1.8% de valles.

Los pueblos indígenas y mestizos de la región sostienen su vida con el trabajo agrícola de temporal, pero como esto no logra satisfacer las necesidades de las familias se ven obligados a emigrar.

Las asociaciones de agricultores.

Para favorecer la producción agrícola en el estado se han formado las asociaciones agroalimentarias siguientes:

  • Consejo Estatal de Limón Mexicano de Guerrero, A.C. Guerrero es el cuarto productor de limón mexicano a nivel nacional, solamente después de Colima, Michoacán y Oaxaca. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) reporta una superficie potencial de 30 000 hectáreas.
  •  Consejo Estatal del Cocotero.Guerrero, primer productor de copra a nivel nacional, aporta el 50%. Actualmente existen 44 760 hectáreas sembradas de palma de coco con una producción de 65 000 toneladas anuales, de acuerdo con el último censo, tanto en la Costa Grande como en la Costa Chica. Superficie plantada: Costa Grande: 56%, Costa Chica: 44%.
  • Consejo Estatal del Mango de Guerrero, A. C. Guerrero es el tercer productor de mango a nivel nacional, solamente después de Veracruz y Michoacán. Es significativo su cultivo en cinco de las siete regiones geográficas del estado: Costa Grande, Costa Chica, Tierra Caliente, Norte y La Montaña. Se cultiva aproximadamente una superficie de 23 000 hectáreas, con 7300 productores en 54 municipios de la entidad.
  •  Consejo Estatal del Café. El estado ocupa el quinto lugar a nivel nacional de acuerdo al área cultivada. Superficie: 38 000 hectáreas. Se cultiva en cuatro regiones: Costa Grande, Centro, La Montaña y Costa Chica.
  • Consejo Estatal de la Jamaica (CEJAMAICA). La entidad guerrerense ocupa el primer lugar en la producción de jamaica. Durante el ciclo primavera–verano de 2007 se cultivaron 14 883 hectáreas.
  •  Consejo Estatal del Maguey–Mezcal de Guerrero, A. C. Nuestra entidad está considerada como la tercera productora de mezcal a nivel nacional. Se estima una producción anual superior a un millón de litros de mezcal, con más del 90 % de material vegetativo silvestre. La obtención del mezcal se realiza en más de 80 localidades ubicadas en 18 municipios de las regiones Centro, Costa Grande, Tierra Caliente y parte de La Montaña.

Los datos estadísticos de los principales cultivos se resumen en el cuadro siguiente:

Superficie sembrada, cosechada, volumen y valor de la producción. Año agrícola 2007.

Tipo de cultivo

Superficie sembrada
(Hectáreas)

Superficie cosechada
(Hectáreas)

 Volumen
(Toneladas)

Valor
(Miles de pesos)

Total

841 677.7

833 929.3

NA

8 719 621.7

Cultivos cíclicos

558 686.6

552 135.4

NA

4 725 194.9

Maíz grano

481 211.5

475 568.9

1 304 262.8

3 637 341.5

Melón

3 335.0

3 020.0

76 321.8

198 719.3

Sorgo forrajero en verde

8 579.3

8 564.8

221 062.0

138 655.0

Sandía

3 186.5

3 182.0

54 184.8

122 336.3

Tomate rojo (Jitomate)

1 342.8

1 328.8

23 802.8

119 160.7

Frijol

14 307.5

14 295.5

10 433.9

 87 825.2

Sorgo grano

12 042.0

12 041.0

36 380.1

 73 991.7

Jamaica

14 883.0

14 883.0

3 855.9

 48 661.7

Tomate verde

 668.0

 668.0

10 574.5

 39 052.3

Calabaza (semilla) o chihua

4 427.0

4 427.0

3 576.0

 38 894.3

Resto de los cultivos cíclicos

14 704.0

14 156.5

NA

 220 556.9

Cultivos perennes

 282 991.1

*281 793.9

**NA

 3 994 426.9

Mango

21 840.3

21 566.3

297 646.4

 1 524 973.2

Pastos y praderas en verde

104 137.3

1 03 919.8

2 017 934.5

 843 523.3

Copra

83 520.0

83 520.0

1 46 995.5

 790 977.9

Plátano

3 627.8

3 549.8

83 632.9

 228 511.5

Café cereza

51 579.3

51 579.3

48 795.0

 1 54 796.7

Resto de los cultivos perennes

18 286.5

17 658.8

NA

 451 644.2

NOTA: Desde el punto de vista estadístico, el año agrícola es el periodo de dieciocho meses que resulta de la adición de las siembras y cosechas que se realizan en los ciclos agrícolas otoño–invierno y primavera–verano, y de las cosechas de productos de cultivos perennes. Comprende octubre–diciembre de un año más el siguiente completo y los meses enero–marzo del año subsecuente.

  ** -- Se refiere a superficie plantada que comprende la superficie plantada en el año agrícola de referencia, la plantada en desarrollo y la plantada en producción.

  ** -- Se refiere únicamente a la superficie plantada en producción.

Fuente: SAGARPA. Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera.

Datos complementarios:

Cultivos perennes. Incluyen especies de larga vida y producción anual hasta por 20 años o más. Se establecen en plantaciones o huertas permanentes, generalmente en terrenos con suelos profundos y que cuenten con agua. En Guerrero, los principales cultivos perennes, en orden de importancia por la superficie que ocupan, son: cocotero, café, mango, limón y plátano.

Guerrero destaca en el contexto nacional, además de su producción de maíz, por la de cocotero, café, mango, limón, melón, sandía y okra o angú.

El maíz, por sus múltiples variedades criollas y mejoradas, se adapta y se cultiva prácticamente en todas las regiones de la entidad, bajo condiciones diversas de clima, suelo y topografía, destinándose la mayor parte de su producción al autoconsumo.

El cocotero básicamente se produce en las planicies de ambas costas; actualmente resulta un cultivo de baja rentabilidad por diversas razones, entre las que destacan la baja productividad por plagas y enfermedades, la abundancia de palmares que han rebasado su etapa más productiva, y los precios internacionales del producto por debajo de los costos de producción.

El café se produce en áreas de laderas y lomeríos con altitudes medias y elevadas, principalmente en la región Costa Grande y en menor cuantía en las regiones Costa Chica y La Montaña. Es un producto de rentabilidad variable, por estar sujeto a los precios del mercado internacional.

El mango se produce sobre todo en áreas planas, de suelos profundos y que cuentan con agua permanente. Las zonas productoras, en orden de importancia por la superficie establecida se ubican en las regiones Costa Grande, Tierra Caliente, Norte y Costa Chica.

El limón se produce en áreas planas, de suelos profundos y que cuentan con agua permanente; las superficies de producción de este cítrico se ubican principalmente en las regiones Costa Chica y Costa Grande.

El melón y la sandía se cultivan en pequeña escala en casi todas las zonas agrícolas de la entidad, sobresaliendo la producción de melón de la región Tierra Caliente, que se destina al mercado exterior.

La okra o angú se cultiva casi exclusivamente en la región Norte y la totalidad de la producción se destina al mercado de exportación.

La abrupta orografía del estado de Guerrero propicia una amplia diversidad climática y edafológica, donde prácticamente se adaptan la mayoría de las especies vegetales de interés económico; así, sobre los cultivos ya señalados existen estadísticas de producción en menor escala de jamaica, ajonjolí, arroz, cacahuate, frijol, sorgo de grano, plátano, durazno, jitomate, aguacate, tomate de cáscara, tamarindo, papaya, mamey, guayaba, diversas variedades de ciruelas y de hortalizas.

En términos generales se puede afirmar que en un contexto nacional la agricultura de Guerrero, siendo muy diversificada, es de las más atrasadas tecnológicamente como resultado de factores culturales, socioeconómicos y naturales que le imprimen el perfil siguiente:

  • Básicamente temporalera, con régimen de lluvias irregular.
  • Superficies importantes de cultivos en pendiente inadecuada.
  • Predominio de suelos con fertilidad media y baja, empobrecidos por el mal manejo.
  • Bajo índice de mecanización agrícola y uso de semillas mejoradas de poca calidad genética.
  • Infraestructura hidroagrícola ociosa, subutilizada o mal conservada.
  • Créditos limitados, insuficientes y poco oportunos, aunados a una elevada cartera vencida.
  • Frecuentes problemas de tenencia de la tierra.
  • Insuficiente y deficiente infraestructura de acopio y almacenamiento.
  • Limitada o nula cultura empresarial y organizacional, con marcado predominio del individualismo.
  • Minifundio.
  • Comercialización deficiente con elevado intermediarismo.

Organización del sector agropecuario.

La instrumentación de los programas sectoriales en la entidad se coordina a través del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Guerrero (COPLADEG), el cual, con la operación de los diferentes subcomités por especialidad, da congruencia al convenio de Desarrollo Social Estado–Federación.

De manera estratégica, y para asegurar una mejor atención al proceso de investigación y transferencia de tecnología a favor de los productores, se integró la Fundación Produce de Guerrero, A. C., organismo de productores que se enlaza con el estado y la Federación para asignar recursos a las instituciones y organismos de investigación encargados de implementar proyectos estatales y regionales de investigación y transferencia de tecnología.

Por otro lado, y en el marco de la Ley de Distritos de Desarrollo Rural, a nivel de cada región económica operan los Comités Técnicos y Directivos, los cuales con la incorporación de las diversas instancias y los municipios que inciden en el ámbito del Distrito de Desarrollo Rural regulan el seguimiento operativo de los programas de fomento y desarrollo agropecuario.

La ejecución de los programas de apoyo al sector agropecuario se realiza a través de los Distritos de Desarrollo Rural (DDR), que se definen como unidades de desarrollo económico y social circunscritas a un espacio determinado, con características ecológicas y socioeconómicas específicas para el desarrollo de las actividades agropecuarias, forestales y agroindustriales. En Guerrero operan seis Distritos de Desarrollo Rural. A continuación se hace una caracterización de cada uno de ellos.

  • Distrito de Desarrollo Rural 001. Con sede en Atoyac de Álvarez, comprende la región Costa Grande y se integra por ocho municipios. Cuenta con una extensión territorial de 1 471 070 hectáreas, que representa el 23.06 % de la superficie estatal; de éstas, 195 291 son de uso agrícola: 17 930 de riego y 177 361 de temporal. Para uso pecuario se destinan 657 495 hectáreas; 506 621 son de uso forestal, y para otros usos corresponden 89 675. La precipitación media anual es de 1271 mm, presentándose de junio a septiembre, con temperaturas máximas cercanas a los 40 ºC; se tienen climas como el subhúmedo cálido, subhúmedo templado y semiseco árido. Los cultivos de mayor importancia son el maíz y el frijol, en cíclicos, y cocotero, café y mango, en perennes.
  • Distrito de Desarrollo Rural 002. Tiene su sede en la ciudad y puerto de Acapulco; comprende las regiones Acapulco y Costa Chica y se integra por 15 municipios. Cuenta con extensión territorial de 1 062 490 hectáreas, representa 16.66 % de la superficie estatal. De éstas, 294 129 son de uso agrícola, 146 382 de temporal y 24 174 de riego. Para uso pecuario se destinan 471 529, para la actividad forestal existen 350 352 y para otros usos 70 053. Los climas predominantes son el cálido subhúmedo y el semicálido subhúmedo. La temperatura ambiente está determinada por una media anual de 27.6 ºC, con máximas de 36.2 ºC en mayo. En esta región se presenta una precipitación que oscila entre 1189.6 mm y 2560 mm. Sus principales cultivos son maíz, jamaica, ajonjolí y fríjol, en cíclicos; cocotero, limón, mango y pastos, en perennes.
  • Distrito de Desarrollo Rural 003. Su sede es Ciudad Altamirano, en la región Tierra Caliente, comprende nueve municipios con una extensión territorial de 1 147 420 hectáreas, que representan el 17.98 % con respecto de la superficie estatal; de éstas, 172 495 son de uso agrícola, 146 507 de temporal y 25 988 de riego. Para uso pecuario se tienen 520 579 hectáreas, para uso forestal 316 086 y para otros usos se destinan 138 260. Sus principales cultivos son: maíz, melón, sandía, sorgo grano y ajonjolí, en cíclicos; y mango, limón, plátano, papaya y pastizales, en perennes. La zona es atravesada por el río Balsas, agregándose en su recorrido varios afluentes sobre los que se han construido importantes obras de infraestructura hidráulica como son las presas Vicente Guerrero, Andrés Figueroa, La Calera, El Gallo, Hermenegildo Galeana, y otras, impulsando con ello el florecimiento de la actividad agrícola.La precipitación que se presenta oscila entre 800 mm y 1200 mm, siendo agosto y septiembre los meses más lluviosos.
  • Distrito de Desarrollo Rural 004. Se ubica en la región Centro, teniendo su sede en Chilpancingo, capital del estado; se integra por 12 municipios, los cuales abarcan una extensión territorial de 964 450 hectáreas, que representa el 15.1% de la superficie estatal. De éstas, 108 086 son de uso agrícola, correspondiendo 103 683 a temporal y 4403 a riego; a uso pecuario se dedican 418 433, para uso forestal 335 072 y para otros usos 102 859. Los principales cultivos agrícolas, por su importancia económica y social son los siguientes: el maíz, el frijol, el sorgo grano, las hortalizas, el cacahuate, el ajo, la cebolla y el jitomate, entre los cíclicos; sobresalen, por su mayor superficie, el cafeto, el durazno y el mango, entre los perennes.
  • Distrito de Desarrollo Rural 005. Tiene su sede en Tlapa de Comonfort; se integra por 17 municipios de la región La Montaña, los cuales abarcan una extensión territorial de 861 940 hectáreas, representando el 13.51 % de la superficie estatal. De éstas, 54 940 están destinadas a uso agrícola, distribuyéndose en 4184 de riego y 50 756 de temporal; para uso pecuario ocupan 269 000; en la actividad forestal 327 000, y para otros usos 211 000. La actividad agrícola es la de mayor importancia económica para sus pobladores, presentándose la región de la Cañada (municipios de Alpoyeca y Huamuxtitlán) como la zona de más alta productividad, en virtud de contar con terrenos de potencial productivo e infraestructura hidroagrícola, donde se siembran cultivos altamente rentables y que son los de mayor importancia, como arroz, hortalizas, mamey, papaya, etc., arrojando una buena derrama económica a los productores.
  • Distrito de Desarrollo Rural 006. Este distrito está ubicado geográficamente en la región Norte del estado, conformándolo 16 municipios; tiene su sede en la ciudad de Iguala; su extensión territorial es de 872 030 hectáreas, representando el 13.66 % de la superficie estatal, destinándose para uso agrícola 32 392, de las cuales 7746 son de riego y 24 646 de temporal; uso pecuario, su potencial es de 642 511; en actividad forestal 104 470, y a otros usos se dedican 92 657. Dentro de sus principales cultivos agrícolas están: maíz, cacahuate, sorgo grano, frijol, okra y estropajo, en cíclicos; dentro de los perennes se encuentran mango, guayaba y ciruela.

Problemática estructural.

Como se sabe, Guerrero se halla entre las entidades federativas más atrasadas en materia agrícola; los motivos son muchos y muy variados; un resumen es el siguiente:

  • Falta de planeación para el establecimiento de cultivos redituables. Mucha influencia de usos y costumbres. Muy escasa capacitación y asistencia técnica, sobre todo de administración y conceptos de mercado. Altos costos de cultivo por lo pequeño de las parcelas y la falta de cultura de organización, obligando al productor a comprar insumos caros.
  •  Falta de agroindustrias para la transformación de la materia prima en productos elaborados. Mercados muy distorsionados, con productos comerciales elaborados con materias primas sintéticas de bajo costo, introducidos en el gusto del consumidor a base de precios bajos y mercadotecnias engañosas que impiden la competencia a los productos naturales. Alto intermediarismo y nula cultura de organización para contrarrestarlo.
  • Falta de información de precios de mercado.
  •  Baja adopción de variedades y nuevas tecnologías en cultivos cíclicos y perennes.
  • Falta de difusión de tecnología generada por las instituciones dedicadas a la investigación.
  •  Deficiente mercado en época de producción de algunos productos.

En general se requieren nuevos modelos de producción, capacitación y organización, que deriven en mayores niveles de rentabilidad, para motivar cambios estructurales en la cultura del productor.

(JCLU/VTG/EAV)