Martes  15 de octubre de 2019.

Traducir

Spanish Chinese (Simplified) English French German Greek Italian Japanese Norwegian Portuguese Russian
  • Santuario en Olinalá
  • Mujeres danzantes de Zitlala
  • Iglesia de Santa Prisca en Taxco
  • Museo Regional de Guerrero en Chilpancingo
  • Entrada Fuerte de Acapulco
  • Tlacololeros
  • Mural del Palacio Municipal de Tixtla de Guerrero
  • Danza guerrerense
  • Museo de la Bandera en Iguala
  • Zona arqueológica Tehuacalco
  • Danza de Los Apaches
  • Con agua y flores, fragmento
  • Ofrenda de Día de Muertos
  • Fábrica de hilados en El Ticuí
  • Monumento a los héroes de la Independencia en Iguala
  • Encomendero
  • Mural en la ciudad de Tixtla
  • Monumento a la Bandera en Iguala
  • Iglesia de Santiago Apóstol en Ometepec
  • Pescado a la talla
Previous Next

Adquiera su ejemplar

  • Cartel Enciclopedia
  • Cartel Enciclopedia

Buscar en el contenido

Patrocinadores

  • Consejo de la Crónica de Iguala
  • Visita la Feria a La Bandera
  • Visita la Feria a La Bandera
  • Patrocinador 2015-2017
  • Patrocinador 2015-2017
Visitas desde el 24-Feb-2012
4514076
HoyHoy90
AyerAyer1768
Esta semanaEsta semana1858
Este mesEste mes20060
TodosTodos4514076
Día más visitado 05-07-2018 : 2924
?
UNKNOWN
Usuarios conectados 24

Diseño Web

Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Antropología

Durante los años 30 uno de los postulados y reclamos de la Revolución, la educación rural, aún se mostraba errática y vacilante. El México rural de entonces era en significativa proporción un México indígena y en ello podría radicar el fracaso de tantos bien intencionados experimentos realizados por los ideólogos a cargo de esta política educativa, Moisés Sáenz y Rafael Ramírez.

Uno de los más infranqueables desafíos era alfabetizar en español a individuos que hablaban en conjunto más de 50 lenguas indígenas, todas estructuralmente diferentes entre sí. La solución podría ser aprovechar la lengua nativa como paso previo a la enseñanza del español, ya que esa lengua, aunque ágrafa, tenía su propia gramática, y si ésta era conocida por el individuo le sería más fácil aprender la lengua castellana.

Esta era una de tantas alternativas que se presentaban para superar este escollo educativo, aunque muchos abogaban porque el indio se convirtiera así en un mexicano bilingüe sin renunciar a su origen cultural. Moisés Sáenz viajó a Guatemala en 1931 con el afán de conocer más a fondo la identidad del indio americano en los distintos paisajes geográficos del continente. Ahí entró en contacto con William Cameron Townsend, un misionero estadounidense, religioso convencido de la investigación lingüística entre los idiomas minoritarios en el mundo que no hubieran sido estudiados ni puestos bajo forma escrita.


Niño olmeca de Zumpango.

Townsend y su esposa se habían instalado y convivido con los indígenas cakchikel y, sobre todo, aprendido perfectamente el idioma local. Para 1926 Townsend ya había logrado “un análisis estructural del sistema verbal cakchikel y por ende se convirtió en uno de los primeros hombres en tener éxito en describir el complicado sistema gramatical de un idioma vernáculo a base de su propia estructura”. Después confeccionó un alfabeto cakchiquel “adaptado tanto como fuera posible al alfabeto castellano, el idioma mayoritario”. Creó un “método psicofonético” para enseñar a leer a la gente y editó cartillas en las que incorporó su técnica, pues había establecido también una pequeña imprenta. Esto le permitió realizar campañas de alfabetización para adultos con ayuda de los maestros locales y dedicarse también a fundar escuelas para niños indígenas, establecer una pequeña clínica médica, una cooperativa cafetalera, diseñar sistemas de riego e introducir nueva semillas y métodos agrícolas.

El afán y los objetivos de Cameron Townsend eran abiertamente manifiestos: la traducción a las lenguas nativas del “documento más importante de la cultura occidental, la Biblia (la base de su propia orientación espiritual)”.

Sáenz observó con gran admiración y se convenció de la bondad y efectividad del método del religioso para la alfabetización de la población local. El uso de la lengua nativa en la enseñanza le resultaba tan convincente que se convirtió en ferviente impulsor del uso de la lengua indígena como instrumento de enseñanza. El educador mexicano invitó a Townsend a México para realizar el mismo tipo de labor.

En 1935, Townsend y su esposa y algunos estudiantes ya entrenados en EU se establecieron en México y eligieron el pequeño poblado de Tetelcingo, Morelos, para experimentar su método. El pueblo estaba a menos de dos horas de la Ciudad de México y era de cultura y habla náhuatl. Desde el primer momento Townsend consiguió además del apoyo de Sáenz la comprensión de otros funcionarios, entre ellos el secretario del Trabajo, licenciado Genaro Vázquez V., quien autorizó que las cartillas de Townsend se publicaran en su dependencia oficial.

Posteriormente un accidente histórico hizo que el presidente Lázaro Cárdenas en una de sus giras visitara el pueblo de Tetelcingo y quedara gratamente sorprendido de la labor del lingüista. Desde ese momento, Townsend fue requerido para ampliar su acción a los otros grupos indígenas de México y estableció una amistad particular que se haría evidente en la difusión que Townsend hizo en EU en defensa de la labor política, social y económica del régimen de Cárdenas y, sobre todo, de la expropiación petrolera.

Con este invaluable aliento, Townsend fundó el Summer Institute of Linguistics o Instituto Lingüístico de Verano (ILV), con sede en la Ciudad de México, como lugar de reclutamiento y formación de sus misioneros lingüistas, los cuales se dispersaron por el país hasta elegir el lugar en el cual se establecerían –generalmente por parejas matrimoniales–. Se trataba de convivir con los indígenas, aprender su lengua a la perfección, analizar su estructura, recoger el léxico, la fonética, los significados y darle al habla una expresión gráfica en signos del alfabeto latino.

Al estado de Guerrero los primeros misioneros llegaron en 1938 y se dirigieron a la región de Tlapa; ellos eran Herman Aschmann y Hubel Lemley, quien se estableció en Tlacoapa. Posteriormente, en 1942, Robert Cloy Stewart y George M. Cowan visitaron Xochistlahuaca, la población amuzga de la Costa Chica. Cowan publicó los resultados de esta visita y sus primeros vocabularios recabados sobre la lengua indígena del lugar. Stewart y su esposa Ruth regresaron, en 1945, para radicar por años en el pueblo donde, en 1948, los encontró Moisés T. de la Peña, quien con su equipo realizaba palmo a palmo un estudio socioeconómico sobre el estado de Guerrero. De este encuentro el investigador, no muy objetivo, asentó posteriormente:

“Los amusgos de Xochistlahuaca han tenido la fortuna de que la Universidad de Oklahoma, EU, haya elegido este lugar como residencia de un matrimonio estadounidense de antropólogos y filólogos (Mr. Robert Steward) [sic], que están estudiando esta misteriosa y difícil lengua, estudio que permitirá conocer la procedencia y parentesco de este pueblo del que nada se sabe. Para ganarse la confianza de los indios este joven matrimonio realiza una apostólica labor atendiéndoles en sus enfermedades gracias a la ayuda de Servicios Coordinados de Chilpancingo, que hace envíos periódicos de medicamentos... Es frecuente que en noches lluviosas se les llame con urgencia para visitar enfermos en lugares lejanos, a donde van a pie, pues carecen hasta de un caballo”.

Como a varios misioneros del ILV, a los Stewart no les fue fácil introducirse a la sociedad indígena. Además del escepticismo de los lugareños sufrieron constantes ataques de los sacerdotes católicos de la región, dada también la labor de proselitismo que sin reserva llevaban a efecto. Esto ocasionó que los conversos o “limpios” se separaran de los “sucios” o tradicionalistas católicos, división que llegó a adquirir visos de clara violencia intestina. Cloyd Stewart participó en 1949 en la IX sesión del Congreso Mexicano de Historia celebrado en Chilpancingo, con una ponencia sobre la lengua y narrativa de los amuzgos de Xochistlahuaca. Tiempo después se agregarían a los Stewart, Amy Bahuernschmidt y Marjorie Buck.