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Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Antropología

El etnólogo Joaquín Galarza (SEP–CIESAS), que había publicado en idioma francés su estudio sobre los lienzos de Chiepetlán, relató de manera amena las vicisitudes que pasó para ganarse la confianza de los habitantes de San Miguel Chiepetlán (municipio de Tlapa), que lo llevaron al análisis exhaustivo de los lienzos resguardados celosamente por los lugareños.

En el mismo sentido de la investigación sobre documentos pictográficos el entonces estudiante de etnohistoria Alfredo Ramírez Celestino presentó su estudio sobre El mapa de Tepecuacuilco, donde analizaba los topónimos en náhuatl de los poblados que conforman el lugar y su relación con los nombres dados por los españoles a estos puntos geográficos.

El mapa que analizó Carlos Barreto Mark (INAH) y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París le permitió hacer una disertación sobre el origen y la historia de este documento. Después de examinar los trabajos elaborados y analizar sus particularidades, a manera de hipótesis planteó que no pertenece a Coatlán del Río (Morelos) y sí posiblemente a la actual localidad de Chontalcoatlán (municipio de Tetipac). Al parecer, la finalidad del mapa era servir de “testimonio comprobable” en sus derechos de tierra.

El arqueólogo Humberto Besso–Oberto González presentó su estudio sobre tres minas productoras de óxido férrico (tecozáhuitl) o cinabrio y las construcciones en asociación a la explotación del mineral fechando el hallazgo hacia el Postclásico Tardío. La ponencia estuvo acompañada de una proyección fílmica de las mismas. Las minas estudiadas se encuentran entre los municipios de Taxco e Ixcateopan en un punto denominado Chichila.

La maestra Malinali Meza Herrera (SEP) disertó sobre la polémica en torno a los yopes y tlapanecos y sustentó la hipótesis en cuanto a la contemporaneidad de estos dos grupos. En el transcurso de su trabajo la autora pretendía desentrañar para ella los puntos esenciales –territorio, idiomas, costumbres– que le permitían caracterizar a estos pueblos.

El trabajo de la arqueóloga Eneida Baños Ramos (INAH) realzó la importancia de la cartografía antigua ya que ésta representa un valioso elemento de apoyo en la investigación del proceso histórico en determinado ámbito geográfico. Este fue un trabajo basado en la información que la cartografía de los siglos XVI al XIX proporciona sobre los grupos étnicos que habitaron el actual estado de Guerrero.

La participación del maestro Anselmo Marino Flores (INAH) fue con un estudio de la distribución de las lenguas indígenas en la época prehispánica. El autor se apoyó en algunas fuentes primarias –relaciones geográficas del Siglo XVI– así como contemporáneas –Mendizábal, Jiménez Moreno, entre otros– y en un mapa para la distribución geográfica del territorio. Marino Flores demostró que en la época prehispánica se hablaron 24 lenguas, reduciéndose en la actualidad a cuatro: amuzgo, mixteco, nahua y tlapaneco.

La Asociación de Historiadores de Guerrero, A. C. se hizo presente con la participación de dos de sus miembros. El doctor Edgar Pavía Guzmán presentó dos trabajos: el primero fue un estudio sobre la provincia de Tlapa, sus características y la posible procedencia de sus moradores. Hizo mención de algunas fuentes al respecto y resaltó el aspecto económico por los nexos comerciales que tenían con la nao de China y las flotas del Perú. El segundo, Theatro Americano (1747), nos mostró su preocupación por las omisiones en que incurrió Antonio de Villa Señor y Sánchez, autor de la obra, en particular en lo referente a Tlapa, y citó algunos autores que también han manifestado sus dudas acerca de la veracidad de la información proporcionada por el autor en cuestión.

El trabajo del maestro Rafael Rubí Alarcón fue una relación sobre la génesis y las características de la encomienda así como su implantación en Nueva España, particularmente en la región de La Montaña. Mencionó las encomiendas de Tlapa, Olinalá y Huamuxtitlán, los tipos de tributos, el monto de éstos, etcétera. En sí, brindó un panorama general de esta institución que contribuyó a enriquecer el conocimiento de la historia regional.

La doctora Una Canger, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), consideró en su intervención que en base a su extensión los dialectos del náhuatl han adquirido ciertas variantes. Es por ello que en 1978 propuso la clasificación de los dialectos del náhuatl en centrales y de la periferia. Sustentó que los del centro recibieron una mayor influencia de Tenochtitlan en comparación con los de la periferia –que caen dentro de la categoría del náhuatl denominado “corrompido”–. Así, en este trabajo, se trasplantó esa proposición con la comparación de los dialectos del náhuatl en el estado y para su estudio los dividió en tres grupos: náhuatl del norte de Guerrero, del sur (de la Costa) y el náhuatl del Guerrero central.

El ensayo de la doctora Doris Heyden Selz (INAH) sobre Xipe Tótec constituyó una interrogante sobre el origen de esta deidad y sugirió que cuando los mexicassojuzgaron parte del estado de Guerrero adoptaron su culto y lo incorporaron a su marco religioso. Nos comunicó que este dios se asociaba con las grandes riquezas naturales y de ahí su propagación –bajo diversas formas– en otras culturas y latitudes.

Stanislaw Iwaniszewski, maestro visitante de la UNAM del Museo Estatal Arqueológico de Varsovia (Polonia), presentó en su exposición una revisión de las teorías sobre el significado de la orientación de varios edificios y centros ceremoniales con algunos ritos y ceremonias contemporáneos. Planteó su hipótesis en base a la comparación de la topografía de un sitio del Postclásico Temprano (900–1200 d. C.), Nahualac, en las laderas del Iztaccíhuatl, con uno de la actualidad, el cerro Ehécatl en San Pedro Petlacala (Tlapa).

El antropólogo Gabriel Moedano Navarro abundó en más datos de carácter sociocultural sobre la población negra en el estado relativos a las épocas colonial, independiente y moderna. Destacó la necesidad de una mayor profundidad a través de nuevos planteamientos teóricos, dada la importancia de estos grupos en la formación socioeconómica y cultural de la entidad.

El estudiante Juan Carlos Catalán Blanco participó con una legítima y encomiable inquietud sobre el Archivo Paucic. En su exposición hizo una minuciosa relación de materiales recabados y acumulados desordenadamente por el ingeniero Alejandro W. Paucic a lo largo de su vida. Cartógrafo oficial y figura familiar para los chilpancingueños, seguía rodeado de un misterio infranqueable aún después de su muerte. Como hemos expuesto en líneas anteriores, el Archivo Paucic se encuentra en la actualidad resguardado por el Gobierno estatal en la ciudad capital, Chilpancingo.

El erudito maestro don Wigberto Jiménez Moreno, figura notable de la antropología mexicana, hizo acto de presencia en este coloquio y distinguió al evento con su participación. Seguro de sí mismo se presentó como siempre a improvisar, con un discurso ameno pero enjundioso sobre “la costa suroccidental de México y los contactos andino–mesoamericanos”. Ante el auditorio recordó a Anselmo Marino Flores que ambos eran los “únicos supérstites” de aquel otro evento, el Congreso de Historia celebrado en Chilpancingo hacia ya 35 años y que reuniera además a Armillas, Covarrubias, Vivó, Weitlaner, Moedano K., Barlow, Hendrichs...

Al final del evento, ante la solicitud de los organizadores, llevó a cabo brillantemente la relatoría final. Prometió entregar por escrito su ponencia, como siempre lo hacía, pero no pudo cumplir su promesa. Pasaron los meses y la muerte le sorprendió poco tiempo después de regresar de Oaxaca. El coloquio fue el penúltimo evento en que participara.

El maestro Andrés Medina Hernández (UNAM) realizó una semblanza de tal personaje que se unió a la memoria impresa del Primer Coloquio de Arqueología y Etnohistoria del estado de Guerrero, mismaque se publicó en 1986 en coedición del Gobierno del estado y el INAH.

Desde 1981 entre el Gobierno del estado y el INAH se inició una serie de actividades tendientes a rescatar aquellos aspectos de la cultura de la entidad por largo tiempo relegados. El hallazgo arqueológico en las cercanías de Copalillo había motivado el interés y la curiosidad por ahondar nuevamente en el proceso histórico y cultural de Guerrero. Al efecto se inauguraron cuatro museos, se efectuó un coloquio, se creó un instituto de cultura y se editaron varias obras de temática acorde. Dentro de esta labor estaba contemplada la bibliografía antropológica sobre el estado de Guerrero del maestro Anselmo Marino Flores, quien desde hacía varias décadas se interesaba en la recopilación de fichas sobre el tema, mismas que habían sido publicadas parcialmente.