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Antropología

La conclusión de Oettinger es casi similar a la de Dehouve en Ensayo de geopolítica...: Tlacoapa está en el umbral de los grandes cambios que amenazan su homogeneidad, su equilibrio estructural e integrador que la ha mantenido unida y aislada a través del tiempo. La carretera, que en aquella época se proyectaba para conectarla con Tlapa, hacía esperar la intromisión de gente extraña e intereses ajenos a la comunidad tradicional y la ya casi irrefrenable intromisión de los partidos políticos que sin duda podrían propiciar el surgimiento de facciones que provocarían escisiones entre sus pobladores.

La geografía junto con la historia resultan disciplinas complementarias de gran utilidad para la antropología y para el caso particular de nuestro estado; en los últimos 70 años se conjuntaron afanes e intereses que se plasmaron en obras claves para profundizar en el conocimiento de la gradual evolución, a través del tiempo, de los linderos cartográficos e histórico–políticos de la entidad. En realidad, estos documentos venían a agregarse a las geografías estatales que habían aportado Alfonso Luis Velasco (1892), Leopoldo Viramontes (1905), Amado González Dávila (1959) y Raúl Luna Mayani (1976).

Resultaron fundamentales y fuente principal para la conformación de los textos los diferentes documentos contenidos en el valioso archivo del ingeniero Alejandro Wladimir Paucic Smerdou (1900–1980), personaje legendario y reconocido estudioso de los vericuetos de la geografía estatal desde los años 30 en que se asienta en Chilpancingo hasta el fin de su vida.


Vasija con decoración antropomorfa (Xochipala).

La geógrafa Esperanza Figueroa de Contin tuvo la ponderable iniciativa de rescatar y salvaguardar los múltiples legajos contenidos en el valioso repositorio que dejara el personaje, que sus deudos cedieran a la entidad y que fueron las fuentes de dos importantes obras firmadas por Paucic: Geografía general del estado de Guerrero, editada por el Gobierno del estado (1980), y la segunda edición del álbum cartográfico Geografía histórica del estado de Guerrero, impresa porel ayuntamiento de Acapulco (1984). Una tercera obra denominada Atlas geográfico e histórico del estado de Guerrero resultó del análisis acucioso que la propia maestra Figueroa hizo de los materiales originales del laborioso Paucic y fue editado también por la gestión gubernamental del momento (1980).

La lectura de estos tres volúmenes nos remite al amplio conocimiento de la geografía física y humana así como su evolución e integración desde antes del Siglo XV hasta la época presente del estado con sus –todavía– 75 municipios. (Nota de la Coordinación: Actualmente el estado de Guerrero tiene 81 municipios).

Paucic tuvo una breve incursión en la antropología del estado con un artículo aparecido en 1951: “Algunas observaciones acerca de la religión de los mixtecos guerrerenses”, en la Revista Mexicana de Estudios Antropológicos (T. 12:147–164) de la Sociedad Mexicana de Antropología y mantuvo una relación profesional, en su momento, con varios antropólogos que visitaban la entidad, sobre todo en los años 40.

Pero su obra más relevante será el haber realizado el levantamiento de la carta corográfica de la entidad que emprendió a partir de 1933 y que culminó en 1949, año del centenario de la erección de la misma. Mientras tanto su archivo, resguardado por el Gobierno estatal, espera aún, pacientemente, la consulta constante y diligente de investigadores diversos.

La arqueóloga Guadalupe Alba Mastache Flores (de ascendencia familiar de Tepecoacuilco) inició en 1979 un interesante proyecto mediante un convenio entre el INAH y la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) sobre una de las artesanías –la manufactura de la palma– que caracterizaba a la región de la Montaña, sobre todo en su área de habla mixteca que comprendía también una parte del estado de Puebla. Responsable del proyecto, tuvo la asistencia de Nora Morett Sánchez, y el trabajo se realizó entre el año mencionado y 1980. La investigación dio oportunidad de ir ampliando el panorama de las artesanías del estado y transformar este inicio en una investigación global a futuro sobre tales manifestaciones.

La primicia de este ambicioso proyecto terminado en 1982 fue publicado por la UAG bajo el título de El trabajo de la palma en la región de La Montaña, Guerrero, donde se ponía en evidencia la vasta producción artesanal de la palma y su importancia en esta región en forma preeminente. Desde este avance de pesquisa se cuestionaba y se analizaban “los mecanismos que emplea el sistema capitalista para la apropiación de la fuerza de trabajo y producción artesanal indígena”.

Este testimonio se anticipó a la gran perspectiva de las múltiples artesanías existentes en la entidad, las mismas autoras presentaron en 1997: Entre dos mundos: artesanos y artesanías en Guerrero, publicado por el INAH. Todo indica que entre la primera obra mencionada y ésta última hubo un estudio exhaustivo que casi abarcó todas las expresiones artísticas que dentro de este rubro se presentan en el estado. En su presentación se nos informa que “la artesanía en Guerrero, como en otras regiones del país, es un fenómeno heterogéneo y en constante proceso de transformación, que abarca desde objetos que derivan de tradiciones prehispánicas y manifestaciones originadas a partir de la Conquista, hasta artículos de reciente creación ajenos a pautas tradicionales, que sólo tienen un significado económico para los productores. También son diversas las formas en que la artesanía se inserta como mercancía en la estructura económica dominante, así como sus mecanismos, vías de distribución y sus ámbitos de comercialización y consumo”.

Uno mismo, como guerrerense, puede sorprenderse por la amplitud que en este tratado se presenta de la variedad de expresiones artísticas y artesanales que merecen la atención de las autoras y el cálido acercamiento al lado humano de los anónimos creadores. Se presentan pues las descripciones de los procesos de la alfarería, el ixtle, la pirotecnia, los rebozos, los petates, figuras, sopladores y morrales de palma, los trabajos en cuerno, jícaras laqueadas, machetes costeños, orfebrería. Así como cestería, pinturas en papel amate, máscaras, talabartería y, naturalmente, el trabajo de palma y, por último, las artesanías de reciente creación como la platería, el trabajo de concha, la hojalatería, la lapidaria, figuras de barro y artículos de concha, caracol y coco.

La lectura de este libro nos lleva a hacer un recorrido por toda la geografía humana y laboral de nuestro estado. Fueron visitados todos los centros productores de las expresiones artesanales que se citan y se reconoce que alguna expresión, como la particular del maque tradicional, había sido estudiada de manera precisa por otros autores, como es el caso del libro Olinalá, de Carlos Espejel, publicado en 1976 por la Secretaría de Educación (SEP) y el INI, en el cual se describe el proceso completo de la que tal vez sea la artesanía más renombrada de nuestra entidad.

Las autoras concluyen que algunas artesanías tradicionales están en vías de extinción, pero otras “derivadas de ellas se multiplican y están en un constante proceso de transformación” e, inclusive, surgen regularmente algunas de nueva creación. La producción artesanal permite la subsistencia, pero en ella es apreciable que el intercambio desigual es un común denominador, aunque resulta ser, en lo general y por lo pronto, la única alternativa de supervivencia para un amplio sector de la población mientras continúe en la entidad el modelo vigente de desarrollo económico.