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Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Reforma Agraria

El Porfiriato había dejado como herencia a grupos de poder locales y regionales formados por hacendados y latifundistas, quienes continuaban como los verdaderos amos del poder; aquí sobresalían 560 grandes propietarios de Guerrero, de los cuales 91 poseían extensiones mayores a las 5000 hectáreas cada uno. En los años 20, este sector se mantenía prácticamente intacto y, además de ser la base de la economía, era el que decidía la vida política estatal.

Siendo la tierra el principal factor generador de riqueza y de la forma de vivir de las sociedades rurales de Guerrero, la concentración de este recurso en grandes propiedades indicaba la inexistencia de justicia y la consecuente problemática social que en torno a ello se daba; la mayoría de la población no tenía medios para producir y poder vivir, lo que constituía un factor principal de inconformidad.

El desorden económico inmediato que se dio después de la Revolución, heredado del Porfiriato, reproducía las condiciones materiales de la polarización social; entre los escasos accesos que tenían los campesinos para laborar la tierra estaba el trabajo a jornal, el arrendamiento parcelario y la mediería; con estos sistemas de trabajo, el valor que generaban pasaba en forma de renta de la tierra a manos del propietario, quien también era dueño de los aperos de labranza y los animales de tiro.

Ante esta situación, la masa de campesinos y trabajadores del campo, convencidos de que mientras la tierra estuviera controlada por los terratenientes sus condiciones de vida no mejorarían por más trabajo que desarrollaran, convencidos también de que la tierra no la obtendrían voluntariamente por gracia de los grandes propietarios ni del gobierno, decidieron hacer la revolución; una revolución que se trazó como meta principal recuperar las tierras que durante siglos les fueron arrebatadas.

Sin embargo, en Guerrero no fue suficiente el movimiento revolucionario para llegar a la Reforma Agraria; fue necesario continuar luchando, a veces de nuevo con las armas, para hacer cumplir la Constitución; sólo de esa manera fue como terratenientes y gobierno fueron cediendo la tierra a los campesinos.

La Reforma Agraria es una medida revolucionaria que transmite poder político, riquezas y posición social, de un grupo de la comunidad a otro; desde un punto de vista económico, la Reforma Agraria puede definirse como una medida redistributiva, consistente en la transferencia de capital de unos cuantos terratenientes, que se distribuye entre muchos campesinos.

Con motivo de la Revolución Mexicana (1910–1917) y derivado de la Ley del 6 de enero de 1915, se empezaron a entregar las tierras que correspondieron a latifundistas y que estaban constituidas en haciendas, cuya característica era la explotación extensiva del suelo. Con la restitución de tierras comunales y la formación de ejidos, los núcleos agrarios quedaron en muchas manos y se trabajó intensamente; hoy en día, en Guerrero el 79% del territorio estatal está en manos de 206 451 jefes de familia, lo cual le ha dado a la población campesina certeza jurídica en sus actividades rurales y tranquilidad en su vida.

Los ejidos han sido entregados por los gobernantes revolucionarios de los estados, en primera instancia, como un mandamiento estatal, y el Presidente de la República confirma, en segunda instancia, con la resolución presidencial correspondiente, habilitando a los núcleos ejidales y comunales para la producción de alimentos; lo mismo ha pasado con las colonias agrícolas.

El 5 de febrero de 1917 se promulgó la nueva Constitución General de la República, y del artículo 27 constitucional se han derivado las leyes agrarias que señalan el uso y aprovechamiento de las tierras y aguas, dotadas por la Revolución Mexicana a los hombres y mujeres de México que lo solicitaron, para alcanzar por este medio un mejor nivel de vida al que tienen derecho.

El ingeniero Gilberto Fabila Montes de Oca manifestó en 1934 que la propiedad privada en México es individual (persona física y persona moral), inalienable, prescriptible, transmisible y limitada; sin embargo, en disposiciones oficiales posteriores se determinó que las propiedades permitidas en México son: 100 hectáreas de riego, 200 hectáreas de temporal, 400 hectáreas de pasto y 800 hectáreas de terrenos cerriles; y que en los distritos de riego los propietarios solamente podían aprovechar 20 hectáreas de riego.

Esta transferencia cambia la asignación de los recursos agropecuarios y forestales a través de la redistribución del ingreso y de la riqueza en toda la economía.

Por otro lado, la propiedad ejidal no podía venderse y es hasta 1992 cuando se autorizó su venta a los particulares que quisieran dedicarse a la producción agropecuaria y forestal.

Todos los ejidos se hallan administrados por un comisariado ejidal, que está formado por un presidente, un secretario y un tesorero, con sus respectivos suplentes, y su administración es sancionada por un consejo de vigilancia que se encarga de que no se realicen acciones ilegales en el seno del ejido.

La Reforma Agraria mexicana fue confiscatoria para las propiedades de más de 100 hectáreas de riego, y cuando este proceso se inició en 1917 México era un país sumamente atrasado e inestable, donde menos del 3% de los propietarios eran terratenientes que ostentaban la propiedad de más del 90% de la tierra productiva.

Debe reconocerse que sin la Reforma Agraria habría sido imposible la estabilidad política, las altas tasas de formación de capital y una mayor producción y productividad agropecuaria.

En entidades como Guerrero, la tarea encontró grandes problemas ante la compleja situación derivada de las luchas regionales. Nuevamente sobresalieron los problemas de incomunicación geográfica y social y la ausencia de instituciones que tuvieran presencia y liderazgo real en la vida política estatal.

Correspondió al profesor Francisco Figueroa Mata, en su segunda gestión como gobernador provisional del estado, realizar los primeros repartos de tierra, siendo el 10 de diciembre de 1919, en el poblado de San Vicente Palapa, municipio de Tepecoacuilco, donde se efectuó la primera entrega oficial de tierras que registra la historia de Guerrero.

En los terrenos comunales, que también existen en el estado, la autoridad comunal se llama comisariado de bienes comunales, con funciones similares a las del comisariado ejidal.

La estructura agraria del estado se forma con los ejidos, los terrenos comunales, la pequeña propiedad y las colonias agrícolas, y en el trabajo de todos descansa la producción rural. En la medida que sean atendidas estas formas de tenencia de la tierra, aumentará o no la productividad en el campo.

Desde 1915, hasta 2008, han transcurrido 93 años y el reparto de la tierra le ha dado estabilidad al Gobierno de la República y a los gobiernos de los estados; hay pobreza en el medio rural, pero en la medida en que se fortalezcan los otros factores productivos, como son la organización del trabajo rural y los apoyos crediticios para la producción, se incrementarán los ingresos campesinos mejorando el poder de compra rural y, en consecuencia, la economía mexicana.

Desde 1919 hasta fines de 1940, los gobernadores de Guerrero firmaron mandamientos para el reparto de tierras, que sumados a los otorgados en Guerrero por el Ejecutivo Federal a través de resoluciones presidenciales, ascendieron a 1 024 950 hectáreas; de 1941 a 2001 se entregaron 5 148 480 hectáreas, que equivalen a un promedio de 85 809.5 hectáreas por año durante un periodo de 60 años.

En el proceso de transformación de la estructura agraria guerrerense, se vivieron etapas de lentitud, avance y retroceso, dependiendo en cada caso de la correlación de fuerzas entre los gobernantes en turno y el movimiento campesino, destacando, por su intensa actividad agraria, los periodos de los gobernadores licenciado Rodolfo Neri (1921–1925) y general Adrián Castrejón (1929–1933).

Las cantidades de tierra repartidas en Guerrero variaron considerablemente de un año a otro, y es evidente que las fluctuaciones en el ritmo de la reforma estaban estrechamente ligadas a los sucesos políticos, a nivel tanto estatal como nacional. Así, el primer salto real hacia adelante en el ritmo de la reforma en la tenencia de la tierra llegó en el periodo de 1921 a 1924 y correspondió a la organización y al desenlace de la revuelta delahuertista.

EI ritmo de la reforma se desplomó durante el mandato del gobernador Héctor F. López, cuya hostilidad al agrarismo era conocida, pero se reanimó bajo la administración del antiguo zapatista Adrián Castrejón, esencialmente en 1929, cuando era más intensa la rebelión cristera en Guerrero. La reforma volvió a aflojar el paso bajo el gobierno de Gabriel R. Guevara, partidario de Calles, con fama de antiagrarista, a pesar de que la política del Gobierno federal, de 1934 en adelante, consistió en acelerar la creación de ejidos. En todo el periodo de Cárdenas, la cantidad de tierra repartida mediante resoluciones presidenciales se incrementó, aunque el gobernador Alberto F. Berber alineó más estrechamente la política agraria del Gobierno del estado con la del presidente Cárdenas; de 1934 a 1940 el principal empuje a la reforma vino de la Ciudad de México y obedeció a los objetivos de la política nacional.

En Guerrero se siembran anualmente poco más de 500 000 hectáreas de maíz, correspondiendo la mayor superficie a ejidatarios y comuneros, y la menor a colonos y pequeños propietarios; a pesar de las drásticas reducciones de los apoyos crediticios a la producción agrícola, el nivel tecnológico ha mejorado ligeramente gracias a algunos apoyos gubernamentales como PROCAMPO y dotación de fertilizantes.

Actualmente, existen en Guerrero 1053 ejidos y 199 comunidades agrarias, lo que significa que más de 6.1 millones de hectáreas son propiedad social.

EI reparto agrario en Guerrero, 1919–2001:

Periodo

Tierras entregadas
(ha)

%

Campesinos
beneficiados

%

1919–1934

490 053

8.00

36 667

18.00

1935–1940

534 897

9.00

51 207

25.00

1941–2001

5 148 572

83.00

118 577

57.00

Sumas

6 173 522

100.00

206 451

100.00