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Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Presas hidroeléctricas y de riego

La construcción de una presa casi siempre significa progreso, aunque en ocasiones llega a perjudicar a cierta población que se ve invadida por el vaso o remanso de agua.

Las presas son barreras artificiales que se construyen en algunas corrientes de agua, como ríos, con el fin de retener su caudal. Los motivos para construir presas son varios; por ejemplo: concentrar el agua en un sitio preestablecido a fin de derramarla desde determinada altura con el objetivo de mover cierta maquinaria (turbinas) para generar electricidad, regular el agua y dirigirla hacia canales y sistemas de abastecimiento, aumentar la profundidad de los ríos para hacerlos navegables, controlar el caudal de agua durante los periodos de inundaciones y sequía, además de transformar regiones no productivas en fértiles vegas, y, también, crear pantanos para actividades recreativas. Muchas presas desempeñan varias de estas funciones.

Historia de las presas generadoras de energía eléctrica.

La generación de energía eléctrica inició en México a fines del Siglo XIX. La primera planta generadora que se instaló en el país (1879) estuvo en León, Guanajuato, y era utilizada por la fábrica textil La Americana. Casi inmediatamente se extendió esta forma de generar electricidad dentro de la producción minera y, marginalmente, para la iluminación residencial y pública.

En 1889 operaba la primera planta hidroeléctrica en Batopilas (Chihuahua) y extendió sus redes de distribución hacia mercados urbanos y comerciales donde la población era de mayor capacidad económica. Sin embargo, la generación de energía eléctrica no era suficiente para satisfacer las necesidades humanas.

Para dar respuesta a esa situación que no permitía el desarrollo del país, el Gobierno federal creó, el 14 de agosto de 1937, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que tendría por objeto organizar y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, basado en principios técnicos y económicos, sin propósito de lucro y con la finalidad de obtener, con un costo mínimo, el mayor rendimiento posible en beneficio de los intereses generales. (Ley promulgada en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 14 de agosto de 1937 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de agosto de 1937).

La CFE comenzó a construir plantas generadoras y ampliar las redes de transmisión y distribución, beneficiando a más mexicanos al posibilitar el bombeo de agua de riego, así como mayor alumbrado público y electrificación de comunidades.

Los primeros proyectos de generación de energía eléctrica de la CFE se realizaron en Teloloapan (Guerrero), Pátzcuaro (Michoacán), Suchiate y Xía (Oaxaca) y Ures y Altar (Sonora).

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de generación y electrificación, para esas fechas –fin de la década de los 30– apenas el 44% de la población contaba con electricidad.

En 1961 la capacidad total instalada en el país ascendía a 3250 MW. En esa década la inversión pública se destinó en más de 50% a obras de infraestructura. Se construyeron importantes centros generadores, entre ellos Infiernillo y Temascal.

En la actualidad, el territorio guerrerense está irrigado por diversos ríos, tan importantes como el Balsas, el Atoyac, el Cutzamala y el Papagayo; algunos nacen en el territorio estatal y otros vienen del exterior. Con el fin de aprovechar las aguas que escurren por sus lechos, se han construido presas que almacenan volúmenes considerables de agua, las que se utilizan para riego o como generadoras de energía eléctrica.

Existen seis centrales generadoras de energía eléctrica (cuatro hidroeléctricas: La Venta, La Villita, Infiernillo y El Caracol; una de turbogas: Las Cruces; y una termoeléctrica: Petacalco). Para el año 2000, aportaban el 9.2% de la producción eléctrica total del país, mientras el porcentaje de electrificación era del 47.9%. Guerrero, Oaxaca y Chiapas son las entidades del país donde los habitantes cuentan con menos energía eléctrica en sus domicilios.

Presa Hidroeléctrica Adolfo López Mateos.

Conocida también como El Infiernillo (o solamente Infiernillo), se ubica en el municipio de Coahuayutla de José María Izazaga, sobre el río Balsas, en los límites de los estados de Michoacán y Guerrero, aproximadamente a 50 km de su desembocadura en el océano Pacífico. Forma parte de un extenso plan para el aprovechamiento de esa corriente, ya que el Balsas y sus afluentes tienen un gran potencial hidroeléctrico. Fue construida por la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA), a petición de la CFE, durante los años de 1961 a 1963, con la finalidad de aprovechar sus aguas en la generación eléctrica y control de avenidas.


Vista satelital de la Presa Adolfo López Mateos (El Infiernillo).

La construcción comprende una presa de almacenamiento de 9 340 000 m3 y los equipos de generación fueron instalados en dos etapas. La primera entró en servicio entre los años 1965 y 1966, tuvo una capacidad instalada de 624 MW. La segunda entró en servicio hasta 1973, totalizando 960 MW de capacidad instalada. Consta de una cortina de enrocamiento con corazón impermeable. Tiene 149 m de altura y 350 m de longitud de la corona. Su casa de máquinas es subterránea, con 21 m de ancho, 128 m de largo y 40 m de altura. En la margen izquierda se encuentra la obra de toma, distribuida en 3 tuberías a presión con camisa de acero y 8.90 m de diámetro, con capacidad para conducir 194 m3/seg por tubería. La obra de excedencia se compone de 3 vertedores de 13 m de diámetro, para descargar 13 800 m3/seg.

Esta central hidroeléctrica se localiza en la zona de mayor riesgo sísmico del país y por tal motivo se evalúa continuamente el comportamiento dinámico de sus estructuras.

En la época de su terminación ocupó el quinto lugar entre las presas más altas de su tipo en el mundo, así como de las primeras proyectadas con el núcleo impermeable vertical muy angosto.

La planta hidroeléctrica subterránea se construyó en 2 etapas. En la primera se instalaron cuatro unidades de 168 MW cada una; la segunda comprende 2 unidades más de características semejantes. La potencia total instalada es de 1075 MW y la generación media anual es de 300 gigawatts hora (GWh).  La  capacidad total  instalada  de  la  planta  es, actualmente, de 1 032 000 kW.

La energía producida por esta planta se utiliza para satisfacer la creciente demanda de la Ciudad de México y fue un valioso auxiliar para el cambio de frecuencia, ya que funciona a 50 y 60 ciclos. Es una de las más importantes hidroeléctricas del país y está también interconectada con la ciudad de Guadalajara.

Planta Hidroeléctrica Ambrosio Figueroa.

Es conocida popularmente como Planta Hidroeléctrica del río Papagayo o de La Venta. Se encuentra en el municipio de Juan R. Escudero (Tierra Colorada), a unos 30 km aguas abajo de la confluencia de los ríos Omitlán y el Papagayo, en la localidad de La Venta, aproximadamente a 50 km al noreste del puerto de Acapulco.


Planta Hidroeléctrica Ambrosio Figueroa (La Venta).

Su construcción se inició en 1958 y se terminó en 1964. Fue inaugurada el 31 de mayo de 1965.

Esta obra, en su tiempo, fue considerada como la más importante realizada por la CFE, con ingenieros y técnicos mexicanos, y sirvió para aumentar la capacidad del Sistema Colotlipa–Acapulco, energía que forma parte del Sistema Interconectado Nacional. Esta planta fue el segundo aprovechamiento hidroeléctrico construido en la cuenca del Papagayo; el primero fue Colotlipa, sobre el río Azul, afluente del Omitlán.

La presa forma un embalse de 12 km de longitud; abarca un área de 280 hectáreas y 23 millones de m3 de capacidad útil y 3 millones para azolves. La cortina funciona por gravedad, es de concreto, con una altura máxima de 53.5 m sobre el lecho del río y desarrollo de la corona de 300 m. La energía que produce es transportada por cuatro líneas de transmisión de 69 kV a la subestación El Quemado. Cuenta con cinco turbinas tipo Francis rápida y eje vertical con una capacidad de 6000 kW.

Debido a la gran cantidad de azolve que lleva el río Papagayo, la capacidad útil del vaso se llegó a reducir hasta 2.5 x 10 m3 en 1972, habiéndose logrado recuperarla hasta 8.19 x 10 m3 mediante desazolves periódicos.

Por la escasa capacidad del vaso de almacenamiento con respecto al  escurrimiento medio anual, la generación posible de energía es variable según las épocas del año: 7.5 gigawatts/hora (GWh)  mensualmente de enero a mayo y 22 de junio a diciembre.

Al contener las aguas en el embalse que formó la hidroeléctrica La Venta, las aguas rebalsadas inundaron las tierras y casas que se hallaban en las márgenes del río Omitlán; las familias perdieron todo o casi todo su patrimonio. Algunos habitantes se reubicaron sobre las nuevas orillas del río, otros se fueron a instalar a kilómetros de ahí donde levantaron otra población conocida ahora como Villa Guerrero.

A los habitantes de los pueblos que se localizaban en las márgenes del río, al ser invadidos sus terrenos, les prometieron indemnizarlos por parte de la CFE, pero tuvieron que luchar para ver cumplido dicho ofrecimiento. Después de una frustrante indiferencia de la empresa para sufragarles el importe a los lugareños –cinco décadas posteriores a la afectación de sus tierras y después de una larga y desgastante lucha– comenzaron a pagarles. Al parecer mucho tuvo que ver el proyecto de la hidroeléctrica de La Parota. La indemnización, según se mencionó, fue de $18 500 000.00 a 234 familias campesinas de la región, que cedieron sus tierras para la construcción de la presa La Venta.

Ahora esta presa se encuentra en peligro de ser absorbida, si se construye la presa de La Parota.