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Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Novelistas Guerrerenses

Una vez lograda la Independencia, México era una nación nueva, pobre y desorganizada; mezcla de tres culturas, pues España tenía poco más de tres siglos de haberse liberado del yugo árabe que había durado cerca de 800 años. A los nuevos mexicanos les era difícil dejar de ser españoles, no querían ser mestizos y tampoco ser indios; faltaba la unidad y la identidad nacionales. En estas circunstancias fue escasa la producción artística en ese periodo; lo que sí hubo fue literatura, sobre todo literatura con intención política que dio a conocer el pensamiento conservador o el liberal. El paradigma literario antes de la Independencia había sido la Ilustración, con sus lecciones sociales, lecciones que retoma José Joaquín Fernández de Lizardi, quien escribió El Periquillo Sarniento y otras tres novelas que heredan la picaresca española y son las primeras publicadas en la América Hispánica, según lo notifica Pedro Henríquez Ureña.

Al final de la Reforma, que surge con la desaparición del Imperio y la victoria del partido liberal en 1867, la tendencia de los intelectuales liberales tuvo mucho de documental, costumbrismo y naturalismo.

  • Ignacio Manuel Altamirano (1834–1893). Sus novelas, con excepción de Atenea, tienen como escenario el territorio nacional y como fondo los acontecimientos históricos de su época, y representan una etapa de transición entre el romanticismo sentimental o folletinesco, el naturalismo y el realismo, lo que marcará el punto de partida de la tendencia novelística de finales del Siglo XIX.

Clemencia fue la primera novela de Altamirano; se publicó por entregas en El Renacimiento, en 1869, y ese mismo año fue impresa por los editores Francisco Díaz de León y Santiago White. Julia es una novela corta que se publica por primera vez en el periódico El Siglo XIX, en 1870; Altamirano la había titulado Una noche de julio. La Navidad en las montañas, se dio a conocer en el Álbum de Navidad, en 1871. Antonia, se estima como una novela corta cuyo trasfondo trata de la dolorosa derrota mexicana ante los norteamericanos en 1847. Beatriz, que lleva el título general de Idilios y elegías (Memorias de un imbécil), es un escrito de franco erotismo, un relato de los amores entre un escolar pobre y una gran señora. Antonia y Beatriz son dos obras que quedaron inconclusas. El Zarco, novela cuyos trece primeros capítulos fueron leídos por su autor en sesiones públicas y privadas del Liceo Hidalgo, en 1886.

Dos de sus personajes principales existieron y sus desmanes e incursiones aparecen en los periódicos de la época; El Zarco, que es el jefe de “los plateados”, es una mezcla de Salomé Plascencia y de sus seguidores Felipe y Severo. Altamirano vendió esta novela al editor español Santiago Ballescá. El manuscrito original se publicó hasta 1901 en Barcelona, con prólogo de Francisco Sosa e ilustraciones de Antonio Utrillo en lugar de las de Ramón Cantó como se había proyectado inicialmente.

  • Eutimio Roldán. Nació en Iguala. Escribe una novela que titula Quetzal y Metztlixóchitl, editada por Imprenta Litográfica y Encuadernación de I. Paz, Iguala, 1902. Esta obra tiene como trasfondo una leyenda de origen tlaxcalteca, en un intento de rescatar la memoria indígena. Descriptiva y romántica, y de corte clasicista, esta novela rescata también voces del nahua, y compara dioses mexicanos con los de la mitología griega. Leyenda al fin, tiene la virtud de ser una de las primeras novelas de corte indigenista y antecesora de lo que hoy llamamos novela indigenista, o de la raíz.
  • Francisco M. Rojas. Publica una novela de su autoría que titula Fray Sotana, en 1892. En ella plasma el autor sus ideas liberales y narra con el propósito de “desenmascarar a los hipócritas y ser intolerante con los intolerantes en materia religiosa”. Desde un estilo influenciado por Zola y Víctor Hugo, enarbola los ideales de Hidalgo, Morelos y Matamoros, y narra la vida en México y en una ciudad que ve con amorosos ojos: Chilpancingo de los Bravo; relata varios sucesos, entre ellos las historias de Magdalena Martínez, Atanasio Muñoz, el Ilustrísimo Señor Obispo Fray Lobo de la Bastilla y Martín Camacho. Es una novela de intrigas y paisajes sureños cuyo trasfondo es la crítica al clero corrupto de fines del Siglo XIX.

El aislamiento natural de la región debido a la dificultosa geografía, el despojo de la tierra a sus antiguos dueños, los indios, quienes se fueron convirtiendo en simples jornaleros, así como los graves acontecimientos políticos, impidieron el desarrollo de la vida cultural y literaria. A fines de 1910, el sur se apresta a las armas; la Revolución estaba en marcha. La tendencia realista, documental y naturalista de la novela hispanoamericana ha obedecido, siempre, en todas sus épocas, a la trama original de la vida y por eso mismo llega a la Independencia sin una lograda identidad humana y sometidos, unos, a una naturaleza desconocida, y otros, los conquistados, a una cultura esencialmente extraña. Esto dio paso a una novela que surgió como una crónica inmediata de lo vivido, y alcanzó el grado de conciencia después de la Revolución, cuando en Guerrero privan la miseria y el atraso. Todo está lejos; la población se ve constreñida geográfica, económica, cultural e históricamente.

  • María Luisa Ocampo Heredia. Nació el 24 de noviembre de 1899 en Chilpancingo; murió el 15 de agosto de 1974. Bajo el fuego es una novela publicada en 1947 por Editorial Costa–Amic. Personaje: niña primero y adolescente después, narra los acontecimientos de su vida en Chilpancingo durante la Revolución. Narración de corte idílico hasta el capítulo XIV, donde sucede el cuartelazo de 1913 y el padre y el tío de la joven se definen partidarios de este movimiento social. Esta novela consigna los sucesos y problemas vividos por los guerrerenses durante esos cruentos años de lucha, mientras Vasconcelos programa la labor educativa de los primeros maestros misioneros, y se preparan las primeras ediciones de los clásicos literarios; varios movimientos campesinos y obreros tendrán como escenario el estado de Guerrero, donde quedan nombres como Juan R. Escudero, los hermanos Vidales, Valente de la Cruz, Eucaria Apreza, María de la O; casi todos mueren asesinados; el antiagrarismo invade las dos Costas. Guerrero sufre aislamiento, abandono del Gobierno federal y sus propios gobiernos no logran llegar a buen término. En los años treinta, el país se reconstruye lentamente y la vida cultural se reinicia.

Novelas: Atitlayapan (1955). En ella describe costumbres, ceremonias, festejos, la situación política y geográfica de Milpa Alta, Malacatepec, Momoxco, como se llamaba antes de la llegada de los españoles en 1529. La maestrita, impresa en agosto–octubre de 1949 por Editorial Costa–Amic. Es una novela corta donde narra un episodio de la vida de la señorita Dolores Jiménez y Muro, coautora del Plan de Ayala. Ha muerto el doctor Benavides, editada por su autora con ilustración de Victoriano León, México, 1954. Esta novela aborda como tema la vida de un joven médico que comienza su carrera en un pueblo minero; ha huido de la capital, pues el padre de su novia lo ha rechazado por pobre. Se plantea, aparte del conflicto psicológico del personaje, el trasfondo político de la Revolución. La autora deplora en boca de los personajes los excesos después de la revuelta y de la huelga de mineros, en la que las mujeres toman iniciativas por ser las que sufren mayor pobreza y opresión. Sombras en la arena, impresa en Libro–Méx Editores, 1957. Narra la vida de los pescadores y habitantes de Barra de Chachalacas y la vida de Olaf, un danés que vive en ese lugar, es curandero y beneficia con ello a los habitantes. El señor de Altamira, editada en 1963, se desenvuelve en un contexto citadino y tiene un enfoque de crítica política a los revolucionarios que se colocaron en puestos públicos y después olvidaron los postulados del movimiento. Una tarde de agosto, dada a conocer en1966, narra la vida de una mujer desencantada por no lograr entenderse con ninguno de sus enamorados, por no alcanzar una relación estable con los hombres que amó, y se suicida.

  • Aarón Manuel Flores Moctezuma. Nació en Chilapa el 1 de julio de 1901; murió el 17 de noviembre de 1979. Fueron sus padres don Antonio Flores Gatica y doña Mercedes Moctezuma Abarca. Estudió la primaria en la Escuela Real y en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, de aquella ciudad. Entró al Seminario Conciliar, donde estudió hasta el segundo año de Filosofía. Autodidacta, hizo su carrera magisterial en el Colegio del Sagrado Corazón y, posteriormente, fundó una escuela particular en Chichihualco, donde contrajo matrimonio con la señorita María Chávez Romero; procrearon cuatro hijos: María Enriqueta, Aarón Ignacio, Humberto Guadalupe y Víctor Manuel, los tres primeros son profesores y el último, doctor. Presentó examen en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en 1935 y salió aprobado. Trabajó como maestro de grupo en escuelas primarias de Chichihualco, Tixtla, Huitzuco y Coacoyula, así como en la Escuela Federal Tipo Primer Congreso de Anáhuac de Chilpancingo. En 1939, comenzó a trabajar en secundaria y Normal, con las asignaturas de Historia de la Cultura y Literatura Hispanoamericana. Impartió cátedra en el Colegio del Estado y en la Universidad de Guerrero, de la que llegó a ser rector; fue maestro de preparatoria donde enseñó Lengua y Literatura y Etimologías Grecolatinas.

Recibió condecoraciones y preseas, como poeta, de los gobernadores Alberto F. Berber y Alejandro Gómez Maganda. Escribió cuatro obras dramáticas y las siguientes novelas publicadas: Lupe; Estampas del mar; El sembrador de rosas; El hijo de la viuda, y Charcos de sangre. Dejó al morir 15 títulos sin publicar, entre dramas, novelas, cartas y poemarios. Es autor del juramento que se hace a la Bandera en los cambios de escolta de las escuelas. Sus obras dramáticas fueron puestas en escena por los grupos teatrales de Chilpancingo y otras ciudades del estado.

  • Gloria Ocampo Heredia. Actriz, mejor conocida como Gloria Iturbe. Nació en Chilpancingo el 14 de octubre de 1910; murió en 1976.

Hija de Melchor Ocampo y Delia Isaura Heredia. Muy joven aún se separa del seno familiar y se dedica a la interpretación teatral, iniciándose como aficionada en la obra Obreros, de Francisco Monterde, en 1929. Ya consolidada como primera actriz, realiza giras a la provincia y países vecinos. Fue la creadora del famoso personaje la Doctora Corazón en 1953, y trabajó en esa serie varios años para la XEW. Participó en varias películas del cine nacional: Una vida por otra, codirigida por Fernando de Fuentes, en 1932; El anónimo, dirigida por Fernando de Fuentes y estrenada en 1933, y Doña Malinche, dirigida por José Castellot en 1935, entre otras.

Escribió también varias novelas, de las que fueron publicadas dos; una es La capilla ardiente, Editorial Costa–Amic, México, D. F., en 1967. Es una novela costumbrista en la que narra magistralmente y con amenidad el trágico amor de Isabel y Bernardo, el acoso al que Isabel se ve sometida por la vida tradicional, el repudio de su padre y los prejuicios del pueblo. Es una historia de amor ya desde una visión femenina; segura de su discurso diferente, Gloria Iturbe, sin ser feminista, vivía los momentos del cambio. La otra novela es La hermosa de piedra, Editorial Costa–Amic, 1967. Escrita en 1947, al ser editada fue ganadora del Premio Ignacio Manuel Altamirano. Es la historia de una jovencita, Soledad, enamorada de Joel, a quien su familia aleja de su novia por enemistad familiar; acosada por su propia familia y humillada por el abandono de Joel, se entrega al primero que le tiende la mano. Iturbe tiene como temas el engaño, la traición, el sacrificio de ocultar la maternidad en nombre de la honra familiar. Otra mujer, Susana, sería la víctima del rechazo y la sanción paterna. Nada le falta a esta dramática novela de los años 40.

  • Nieves Hernández García. Nació en el Distrito Federal el 15 de octubre de 1903; murió el 20 de agosto de 1987 en el mismo lugar. Hijo del señor Nieves Hernández Blanco y de la señora Vicenta García González.

Destacado por su humanismo y el amor a su carrera de medicina, también dedicó tiempo a la literatura; escribió varios libros y, entre ellos, una autobiografía novelada: La heroína anónima, Editorial Costa–Amic, México, 1983, en la que narra su azarosa vida infantil y los trabajos pasados por su madre para mantenerlos y darles educación a la muerte del jefe de familia. Tixtla y la Ciudad de México son los escenarios de esta magistral autobiografía en la que el autor quiere rendir un homenaje a todas las heroínas anónimas que son las madres que quedan solas para sostener el hogar y no se arredran por su funesta suerte.

  • Herminia Calvo Leyva. Nació el 19 de abril de 1893 en Chilpancingo y murió en 1960; cursó la carrera magisterial y la ejerció en la capital del estado y, posteriormente, en la Ciudad de México. Con motivo de las fiestas del Centenario de la Erección del Estado, celebradas en 1949, se realizó un concurso literario en el que ella ganó el primer lugar con la novela Tolia, firmada con el seudónimo Victoria Ley. Dos años más tarde, obtiene nuevamente el Premio Ignacio Manuel Altamirano por la novela Éxodo. En Tolia, la autora narra hechos de la vida de una familia de Chilpancingo en época de la Revolución. Esta novela estuvo inédita hasta que, con motivo de celebrarse el 154 aniversario de la creación del estado de Guerrero, la publica el Gobierno estatal a través del Instituto Guerrerense de la Cultura. La novela Éxodo sigue inédita.
  • Julio Sesto (1879–1960). Poeta, periodista y novelista español, nativo de Pontevedra. Muy joven llegó a México y, asentado en la capital, trabajó para los periódicos El Imparcial y El Mundo. Fue catedrático en la Universidad Nacional de México y ganó inmensa popularidad como poeta con sus libros. Entre sus poemas se recuerdan Azulejos y Las abandonadas. En la novela La reina de Acapulco, México, D. F., 1935, Ediciones Botas, el autor narra con alegría y buena letra la historia gozosa de los preparativos que los habitantes de Acapulco llevan a cabo para la tradicional feria naval histórica en la bahía, feria evocadora de las pasadas grandezas del Puerto; en esa fiesta se representará la llegada de la Nao del virrey del Perú. Una comisión visita a una bellísima mujer de nombre Dolores Mondragón para que encarne a la virreina. Julio Sesto toma de la realidad el tema de su novela, mismo que hoy encontramos mencionado en El viejo Acapulco de Luz de Guadalupe Jóseph, editado por La Prensa.

Novelas de Julio Sesto: La emperatriz morena; La bohemia de la muerte; la tórtola del Ajusco; La casa de las bugambilias; La ciudad de los palacios, y ¡Mamacita linda!, obra literaria que podía ser adquirida en Acapulco con don José G. Muñúzuri; en Chilpancingo (Ciudad Bravos), con don Filiberto Memije; en el comercio La Balanza, de Iguala y en las agencias de publicaciones de Taxco (según informa la última página de la revista Tricolor, en su número 45, dedicado al estado de Guerrero por su director Julio Sesto en agosto de 1931). F. Ibarra de Anda, en el libro El periodismo en México: Lo que es y debe ser, comenta que Sesto tenía la manía del periódico elegante y que publicó algunas revistas de ese género con mucho éxito; lo describe como un buen humorista que escribía festivos artículos con el seudónimo de “Fulano de tal”; y concluye: “Si no ha muerto, ha de estar enfermo de mal del sueño, porque no da señales de vida”.

  • Alejandro Gómez Maganda. Nació en El Arenal de Gómez, municipio de Benito Juárez, el 3 de marzo de 1910; murió el 14 de septiembre de 1984. Fue hijo del general Tomás Gómez Cisneros y Plutarca Maganda Cadena. En sus novelas, sin apartarse de la herencia revolucionaria y su propio pensamiento democrático, plasma la necesidad urgente de saber lo que pasa; dilucidar los conflictos económicos, sociales y políticos de nuestro estado; y sus personajes son las costas surianas y el pensamiento de sus habitantes. Tinieblas en el mar, novela, Editorial Costa–Amic, México, 1944. Costa de fuego, novela, Ediciones Mexicanas, S en P, 1945, por la que le fue otorgado el Premio Ignacio Manuel Altamirano.
  • María Esther Nájera (Indiana Nájera). Nació el 5 de febrero de 1906 en Teloloapan.

Periodista desde los 22 años, adoptó el seudónimo Indiana Nájera con el que firmó en importantes rotativos como El Universal Gráfico, El Universal, Excélsior, La República (órgano oficial del PRI) y El Zócalo. Trabajó para Revista de Revistas,donde le fueron publicados sus primeros cuentos y dos novelas cortas. Escribió poesía, cuento y reportaje. Novela: Tierra seca (1945); Poza negra (1960); Cruz Roja, novela corta (1963); Amores en tierra de sangre y sol (1964). Recibió el Premio de Excélsior por su novela Mamá Chon, y recibió una presea de Bonos del Ahorro Nacional por su novela para la televisión La traición, novela que escribió bajo el seudónimo de Marcelo Durán. Su novela Poza negra narra la tragedia de Poza Rica y la corrupción de los sindicatos petroleros; Nájera toma esta historia de la realidad en un México petrolero de los años 60; la novela sigue vigente: la corrupción, el cacicazgo, los cambios de papeletas en urnas electorales, la venta de los votos y la prostitución por pobreza. Para Indiana Nájera, la novela no sólo es un texto de placer, sino que se convierte en un medio de expresión, de crítica, de denuncia, en una “maldición” contra la impunidad del asesinato, en un testimonio.

  • Hilario Meza Cienfuegos. Novela sociopolítica, con prólogo de Andrés Henestrosa: Fue solamente un sueño, México, 1977, Editorial Costa–Amic.
  • Rubén Mora Gutiérrez. (1910–1958). Nació en Santiago Cuautepec (“cerro de águilas”) el 31 de agosto de 1910; murió el 22 de junio de 1958. Fue hijo del general Isidoro Mora Torreblanca y Benita Gutiérrez Blanco.

Prolífico poeta, influyó con su estilo en posteriores generaciones de poetas guerrerenses. Publicó una sola novela: Amar es pecado, la cual fue reeditada por Escritores Guerrerenses, A. C., Biblioteca Guerrerense 5, 1999. Esta novela, escrita con un gran sentido del humor, rescata el sonido y la voz de la población africana que se asentó en la Costa Chica desde los primeros años después de la Conquista; sonido y voz que se mezclaron con la voz y el sonido de los indígenas y españoles pobladores de la costa de la Mar del Sur y que dio como resultado un español carente de s y poblado de j, que caracteriza el habla de esa región; de espíritu lúdico y musical, esta novela es tal vez el único vestigio de un lenguaje africano perdido en nuestra tierra.

  • Juan Raúl Campuzano Rodríguez (Juan R. Campuzano). Nació en Tixtla el 4 de febrero de 1912; murió en Chilpancingo en 1989.

Novelas: La sombra íntima, premiada en el Certamen Nacional de Novela con el Premio Ciudad de México (1946); Sirena del Balsas (1952); La voz de la tierra, novela de la Tierra Caliente, Editorial del Magisterio, 1965; La ciega (1965).

  • Celedonio Serrano Martínez (Don Cile). Nació el 3 de marzo de 1913 en Puerta de Arriba, municipio de Tlalchapa; murió el 21 de enero de 2001 en Tixtla. Hijo de don Aniceto Serrano Núñez, agrarista del Balsas, y la señora Emilia Martínez.

Su obra poética es publicada con éxito. Escribe varias novelas de costumbres: El empautado, publicada en el Instituto Toluca en 1980. Narra las vicisitudes de un hombre que ha pedido mucho al “amigo” y debe entregarle, al morir, lo más preciado, como un Fausto campesino: su alma. La gente lo llama por eso el empautado (para decir que tenía pacto con el diablo); y, El Coyote, un corrido versificado, que narra historias y sucesos de la Revolución, considerado como un corrido novelado tanto por su extensión como por la secuencia de sus versos, cuyo antecedente se puede encontrar en la novela Martín Fierro. El Coyote es editada por la SEP en 1951 y, posteriormente, en 1978 por Ediciones Municipales, en Acapulco.

  • Herminio Chávez Guerrero. Nació en Tepecoacuilco de Trujano el 28 de septiembre de 1918 y murió el 20 de noviembre de 2006 en su lugar natal. Surianos, novela editada en México, con grabados de Leopoldo Méndez (1953). En esta novela “el eco de la gran voz de Altamirano impregna estas páginas”, dice Mario Martínez en el Prólogo; se narra la vida de Francisco Miranda, un viejo sacerdote, y leyendas de esa tierra, como la del puente del rey y los hombres que quedaron enterrados con los pilotes; es la novela de lugares y paisajes de Iguala, Tlaxmalac y Taxco. En la novela Montañeros, Editorial Magisterio, México, 1965, narra la vida y vicisitudes del profesor rural Juan Brenes, pionero en un pueblo olvidado.
  • Antonio Velasco Piña. Nació en Buenavista de Cuéllar. Novelas: Regina, La Mujer dormida debe dar a luz, Tlacaélel, Espejo del viento, Cartas a Elizabeth. Para Velasco Piña, la novela es el vehículo hacia el nacimiento de un nuevo orden espiritual que vincula antiguas filosofías y conocimientos indígenas con el pensamiento de la nueva era.
  • Humberto Ochoa Campos. Nació en Chilpancingo el 10 de agosto de 1920; murió en Zihuatanejo el 26 de noviembre de 1969. Fue hijo de Lorenzo Ochoa y Luz María Campos.

Fundador del primer rotativo en el estado: El Diario de Guerrero,el 7 de julio de 1947, por lo que recibió diploma y medalla al mérito ciudadano. En 15 años de labor periodística cotidiana, publicó en mimeógrafo su obra poética y escribió cuatro novelas cortas que se difundieron en el suplemento Provincia. Sus novelas: Biografía de una pistola, Aún me parece poco y El pueblo en la cuneta, fueron reunidas en un solo volumen que tituló Al fin mundo ai te quedas (1960).Con un gran sentido del humor y una crítica incisiva, Ochoa Campos relata la historia de un joven pobre e ignorante que de la noche a la mañana se ve protegido por un político de altura, quien lo apoya a cambio de que el Nono, que así se llama el joven, haga para el político todo trabajo sucio, desde servirle de celestina hasta matar a otro. Tres campanas es una novela que narra los sucesos de la huelga estudiantil de 1960 en Guerrero, a través de la historia de un anciano que comprende lo que pasa y muy a pesar de su familia se entrega a la causa, que de estudiantil pasó a ser la causa del pueblo. Estas novelas fueron editadas por Ediciones Literarias de Provincia en 1961. En 1962, Ochoa Campos publica en la Colección “Letras de provincia” la novela El tigre emplumado, interesante historia que narra el robo de una deidad–joya de gran valor para el pueblo indio, que lleva a cabo un extranjero con ayuda de un joven indio que ignora su importancia. Con esta novela, el autor se adelantaba a dar testimonio del saqueo arqueológico que se presentó entonces y se sigue dando en Guerrero. La mensa es una novela de costumbres, de estilo realista, que fue publicada por Editorial Costa–Amic, México 1964.

  • José Agustín Ramírez Gómez (José Agustín). Nació en Guadalajara, Jalisco el 19 de agosto de 1944; un mes después, es registrado en Acapulco. Hijo de Augusto Ramírez Altamirano e Hilda Gómez Maganda.

Novelas: La tumba (1964); José Agustín: Autobiografía (1966); De perfil (1966); Se está haciendo tarde (final en laguna) (1973); El rey se acerca a su templo (1978); Ciudades desiertas, Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón (1982); Cerca del fuego (1986); Luz interna (1989); Luz externa (1990).

  • María Victoria Enríquez Cabrera (Victoria Enríquez). Nació en México D. F. el 14 de agosto de 1945. Hija de Ignacio Enríquez Calvo y Guadalupe Cabrera Alarcón. Escribe cuento, ensayo y novela. Novela publicada: Linderos, Edición de la UAG, 1988.
  • Luis Zapata Quiroz. Nació el 27 de abril de 1951 en Chilpancingo de los Bravo. Hijo de Luis Zapata Maciel y Guadalupe Quiroz. Novelas: Hasta en las mejores familias (1975), Premio Quetzalcóatl en 1977; De pétalos perennes (1981), fue llevada al cine como “Confidencias”, melodrama (en 1983, fue puesta en escena como “La fuerza del amor”); El vampiro de la colonia Roma (1977), recibió el Premio Juan Grijalbo; En jirones (1985); La hermana secreta de Angélica María (1989); De cuerpo entero (1990); El decálogo del buen golpista (1992); ¿Por qué mejor no nos vamos? El vampiro de la colonia Roma se tradujo al inglés como Adonis García, y fue confiscada en Londres en 1986 junto con otras obras juzgadas como “indecentes u obscenas”.
  • Luis Ríos Tavera. Nació en 1926 en Atoyac de Álvarez. Hijo de María de Jesús Ríos de Castro. Escribió una novela que tituló Los Cuarí, de ediciones UME, 1965, en la que rescata por relatos la historia de la tribu Cuarí.
  • Theobaldo González Palacios. Nació en Cd. Altamirano. Escritor de la Tierra Caliente, publicó La hacienda de los pinzanes; toma a su tierra natal como escenario; revive la época del esplendor hacendero. Juan López de León es el personaje dueño de vidas, acumulador de tierras, pozos de agua, ganado y riqueza, con el humillante derecho de pernada que le da acceso a la intimidad de todas las mujeres de la hacienda e innumerables y desconocidos hijos. Esta novela fue editada por Fotolitográfica Leo, S. A., México, 1992.
  • Juan B. Gómez Ayerdi. Nació en San Jerónimo; médico general; dedica un tiempo a la creación literaria. Novelas: Del César y de Dios, México, 1972, historias de amor de Felipe y Elisa, de Felipe y Leonora, que transcurren en medio de un viaje por Alemania, Francia e Italia, en tiempos de la guerra republicana de España; y, Ciudad vencida, México, 1973. Estas dos novelas fueron publicadas; quedaba en la imprenta El joyero (que no conocía perlas).
  • José A. D’ Labra Carvajal. Nació en Tierra Caliente; se llama a sí mismo terracálido. Este autor ha publicado varios libros sobre medicina natural y dos novelas: Galídimus, el extraterrestre phurépecha y una historia novelada de la Revolución de 1910 hasta la revolución cristera, en ediciones de su autor.
  • Juan Sánchez Andraca (Juan Sánchez Andraka). Nació en Chilapa de Álvarez el 23 de noviembre de 1941. Hijo de Lidio Sánchez Vázquez y Soledad Andraca Malda. Novelas: Un mexicano más (1966); Los domados (1967); Debe amanecer (1975); Allá en el río (1986); Ahora que me acuerdo (1997).
  • Andrés Acosta Cuevas. Nació el 30 de noviembre de 1964 en Chilpancingo. Escritor. Obra publicada: No volverán los trenes, Editorial Tierra Adentro 161, 1998, Premio Nacional de Novela Corta Josefina Vicens,en 1995.
  • Fernando Jiménez Medina. Escribe la novela La Mayora, historias de un pueblo; sus intrigas, sus secretos, los amores y desamores de los habitantes, sus curas parroquiales, la bella Carmenza del Olmo y la lujuria que despierta en la calma pueblerina al toque mágico y amoroso de La Mayora. En la lectura se puede esperar que el badajo caiga sobre la chompeta del cura zotaco. Sabrosa novela de final inesperado. Ediciones Fomento Universitario, Colección de Textos Universitarios, UAG, 2001.
  • Nicéforo Garnelo Carrillo. Novela: Juan Noriega, Ediciones de la UAG, Colección de Textos Universitarios, 2001.

(MVEC /JPLC)